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El papa León XIV concluye su visita a Turquía con un fuerte llamado a la unidad y la fraternidad cristiana

León XIV insistió en un mensaje que atravesó todo su viaje: la unidad no es un ideal lejano, sino una tarea urgente para todos los cristianos.

En el primer domingo de Adviento, el papa León XIV cerró este 30 de noviembre su visita apostólica a Turquía con un mensaje contundente de fraternidad, paz y responsabilidad común entre las Iglesias cristianas. Su viaje, iniciado el jueves pasado, fue concebido como una peregrinación a los sitios donde se desarrolló el primer Concilio ecuménico de la historia, un gesto simbólico destinado a reavivar el espíritu de diálogo entre la Iglesia Católica y la Ortodoxa.

La jornada final estuvo marcada por una solemne Divina Liturgia en la Catedral Patriarcal de San Jorge, en Estambul, equivalente a la misa en los ritos latinos. Allí, rodeado de autoridades religiosas y fieles, León XIV insistió en un mensaje que atravesó todo su viaje: la unidad no es un ideal lejano, sino una tarea urgente para todos los cristianos.

«Ha habido malentendidos e incluso conflictos entre cristianos de distintas Iglesias en el pasado, y aún persisten obstáculos», reconoció el Pontífice. Sin embargo, subrayó que esas dificultades «no deben impedirnos avanzar en el compromiso por la unidad» ni hacer olvidar que católicos y ortodoxos son, ante todo, «hermanos y hermanas en Cristo».

El gesto histórico de Pablo VI y Atenágoras como faro ecuménico

Durante la celebración, el papa León XIV evocó uno de los hitos más significativos del acercamiento entre Roma y Constantinopla: el abrazo histórico entre Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, hace 60 años, cuando ambos líderes decidieron dejar atrás las excomuniones mutuas de 1054 que habían fracturado la cristiandad durante siglos.

Ese acto, recordó el Papa, abrió un camino «de paz, diálogo y unidad» del que hoy se siente heredero. En esa línea, reafirmó que trabajar por la plena comunión entre todos los bautizados continúa siendo una prioridad esencial para la Iglesia Católica. Como Obispo de Roma, dijo, su misión consiste en «servir a todos para construir y preservar la comunión y la unidad».

Tres desafíos comunes para las Iglesias: paz, ecología y tecnología

Antes de partir rumbo al Líbano, el Papa dejó también una hoja de ruta espiritual y pastoral ante los desafíos globales que comparten las Iglesias.

1. Construcción de la paz.
En un escenario internacional marcado por conflictos y tensiones, León XIV instó a católicos y ortodoxos a ser «constructores de paz». Recordó que la paz es un don de Dios, que se alcanza «con la oración, la penitencia y la contemplación», y mediante gestos concretos que reflejen ese espíritu.

2. Crisis ecológica.
El Pontífice señaló la urgencia de una conversión integral frente a la crisis climática: «Católicos y ortodoxos estamos llamados a promover una nueva mentalidad, en la que todos se sientan custodios de la creación que Dios nos ha confiado». Su mensaje retoma y profundiza la línea ecológica desarrollada en años previos por la Santa Sede.

3. Uso responsable de las tecnologías.
Finalmente, advirtió sobre los riesgos éticos de las nuevas tecnologías y llamó a trabajar juntos para garantizar un desarrollo inclusivo. «Los beneficios no deben quedar reservados a unos pocos privilegiados», enfatizó. Para León XIV, el desafío no está en rechazar la innovación, sino en orientarla al servicio integral de las personas.

Un viaje marcado por la continuidad histórica

La visita a Turquía no sólo evocó los orígenes del ecumenismo cristiano, sino que buscó proyectarlo hacia el futuro. En cada acto público, León XIV alentó a reconstruir confianzas, superar heridas históricas y asumir desafíos comunes con una mirada fraterna.

Con ese espíritu, el Papa emprendió vuelo hacia el Líbano, donde continuará su misión pastoral en una región marcada por profundas complejidades sociales, religiosas y políticas.

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