
El periodista analizó la gestión de Javier Milei, advirtió sobre la falta de un plan de desarrollo nacional y calificó el funcionamiento del Ejecutivo como el de una «secta paranoica» que ignora el impacto social del modelo extractivo
En el marco del ciclo de entrevistas “Bien Picantes” conducido por Tomás Méndez, el periodista y gerente de noticias de América TV, Rolando Graña, trazó un panorama sombrío sobre el presente y el futuro cercano de la Argentina. Con una mirada que combinó el análisis macroeconómico con la realidad social de las provincias, Graña fue contundente: el país atraviesa un cambio de matriz productiva necesario, pero ejecutado con una «deformación ideológica» que pone en riesgo la paz social y el desarrollo industrial.
Entre el avance estructural y el vacío social
Graña comenzó reconociendo ciertos hitos que considera positivos, como la resolución del juicio por YPF y la transición hacia una economía que ya no dependa exclusivamente de las divisas del campo. Para el periodista, sectores como el gas, el petróleo, la minería y el litio son los nuevos proveedores de dólares que podrían terminar con la histórica restricción externa del país
Sin embargo, el punto de quiebre de su análisis radica en el empleo. «Esas industrias generan alrededor de 500 mil puestos de trabajo. La pregunta es: ¿dónde trabaja el resto de la gente?», cuestionó. Advirtió que, mientras se potencian estas áreas, la industria que abastece al mercado interno se desploma, dejando a miles de argentinos sin un destino laboral claro.
La «Paranoia» y el abandono de la gestión
Uno de los pasajes más duros de la entrevista fue la descripción del clima interno del Gobierno nacional. Graña afirmó que la gestión funciona bajo una lógica de «secta paranoica», donde cualquier contradicción es interpretada como una conspiración internacional.
«El gobierno no gestiona nada. Todo lo que tocaron del Estado lo destruyeron. Y no solo lo público, también están destruyendo gran parte de lo privado», sentenció el comunicador.
Para ejemplificar esta falta de planificación, Graña puso el foco en Neuquén y Vaca Muerta. Denunció que, pese a la riqueza generada, las villas de emergencia en la zona son «escalofriantes» y que hay ciudadanos que no tienen gas en pleno corazón energético del país porque el Estado espera que el mercado regule la infraestructura básica.
El riesgo de la «Nigerianización»
Retomando una metáfora del exfuncionario José Ignacio de Mendiguren, Graña planteó dos caminos posibles para la Argentina:
El modelo Canadá/Australia: Riquezas naturales con industrialización y desarrollo.
El modelo Nigeria: Riqueza extractiva con la villa de emergencia más grande del mundo
Para el periodista, el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) actual favorece la evasión de divisas sin desarrollo real. «No es lo mismo exportar gas que GNL, ni petróleo crudo que nafta destilada. La diferencia es entre el desarrollo para el país o el negocio para cuatro vivos», resumió.
Estabilidad política y escenario electoral
Pese a las críticas, Graña descartó cualquier interrupción del mandato presidencial. «Constitucionalmente nunca estuvo en juego la duración de Milei; es un gobierno mucho más fuerte que buena parte de los gobiernos peronistas», analizó, destacando el apoyo legislativo del PRO y el respaldo inicial del Círculo Rojo, aunque reconoció tensiones recientes con grupos como Techint y Clarín.
De cara al futuro electoral, proyectó que el Presidente mantiene un núcleo duro del 35%, que podría estirarse al 40% con «trucos financieros», frente a una oposición fragmentada entre figuras como Kicillof, Cristina Kirchner y Mauricio Macri. Finalmente, destacó la «paciencia infinita» del pueblo argentino, aunque dejó una advertencia abierta: si bien no ve condiciones similares a las de 2001, «puede pasar otra cosa» si la recesión no encuentra un límite.
