
Un demoledor informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA revela una contracción aguda del empleo formal en el país, con una pérdida de 13.100 puestos registrados en agosto. El sector privado absorbió el golpe con una destrucción de empleo seis veces mayor que el estatal. En simultáneo, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) se hundió un 35% en términos reales desde fines de 2023, posicionándose por debajo del nivel de poder adquisitivo registrado antes de la crisis de la convertibilidad en 2001.
El mercado laboral argentino atraviesa un período de profundo deterioro y ajuste, según lo expuesto por una reciente investigación del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), que funciona bajo la órbita de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET. Los datos analizados por el organismo, y replicados por agencias de noticias, confirman una tendencia regresiva donde la tensión económica se traduce en menos puestos de trabajo formal y una caída histórica en el piso de ingresos.
El Desplome del Empleo Asalariado Registrado
El estudio pone la lupa sobre el mes de agosto, un período en el que la pérdida de puestos de trabajo formal asalariado totalizó 13.100 menos. Lo más relevante y preocupante del informe es la distribución de este achique, que impacta de forma desproporcionada en el sector productivo y comercial.
De ese total de empleos destruidos:
10.600 correspondieron al sector privado.
1.700 a organismos estatales.
Esto significa que la contracción del empleo formal golpeó al sector privado con una fuerza seis veces mayor que al ámbito público. Esta dinámica desmiente la narrativa de un ajuste equilibrado y señala directamente a las empresas de diversos rubros como las principales damnificadas por la recesión y la caída de la demanda interna.
El análisis del IIEP remarca que esta caída de agosto consolida una tendencia negativa que el empleo asalariado formal mantiene ininterrumpida desde mayo. La pérdida de puestos en las compañías es un indicador directo del estancamiento de la actividad económica y las dificultades que enfrentan las empresas para sostener sus planteles. En términos de volumen, el empleo formal privado se ubica en un nivel similar al registrado en agosto de 2018, lo que indica un retroceso de siete años en las condiciones laborales del sector.
Si bien el empleo registrado en casas particulares logró mantenerse sin variaciones significativas en agosto, la pérdida de 10.600 empleos privados, que representan el núcleo de la actividad productiva, expone la fragilidad del mercado laboral en un contexto de alta inflación y recesión. Los sectores de la Industria y los Servicios Inmobiliarios han sido señalados como los que lideraron la pérdida de empleos en términos absolutos durante el mes analizado, una señal de alarma para dos pilares de la economía.
La Crisis Histórica del Salario Mínimo
El deterioro del empleo se produce en simultáneo con una profunda crisis en el poder de compra de los trabajadores, cuyo ícono es el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). El informe del IIEP reveló que el salario mínimo real de octubre de 2025 se ubica en un nivel de poder adquisitivo inferior al registrado en el año 2001, un período tristemente célebre por su inestabilidad y que precedió al colapso de la convertibilidad.
La erosión del SMVM se mide en cifras dramáticas: entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, el ingreso mínimo perdió un 35% de su capacidad de compra.
Este retroceso es alarmante si se lo compara con su pico histórico. Según el análisis, el valor actual del SMVM representa apenas el 36% del máximo alcanzado en septiembre de 2011, implicando una pérdida acumulada del 64% en su poder adquisitivo en poco más de una década. Esto desdibuja la función esencial del salario mínimo como herramienta para garantizar un piso de ingresos digno para los trabajadores.
La caída se ha acentuado notablemente en los últimos meses, reflejando la aceleración inflacionaria iniciada a finales de 2023 y la falta de mecanismos de actualización que la compensen:
Julio: -0,5% de retroceso real mensual.
Agosto: -0,5% de retroceso real mensual.
Septiembre: -2,0% de retroceso real mensual.
Octubre: -2,3% de retroceso real mensual.
Fuentes externas, como el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), complementan el panorama al indicar que el salario mínimo argentino, actualizado a noviembre de 2025, se ubica entre los más bajos de América Latina, con un valor que apenas roza los 225 dólares, quedando por debajo de países vecinos como Bolivia y Paraguay.
Un Achique sin Precedentes y sus Consecuencias
El panorama delineado por el estudio del IIEP UBA evidencia la doble pinza que ejerce la crisis económica sobre los trabajadores: menos empleo formal y salarios reales que se desmoronan. Este ajuste no es solo una cifra macroeconómica, sino un impacto directo en la vida de miles de familias que ven peligrar su estabilidad laboral y su poder de consumo.
La destrucción de empleo, concentrada en el sector privado, y el derrumbe del salario mínimo, que no logra cumplir su rol de piso de ingresos, consolidan un escenario de fragilidad social. Los analistas advierten que la incapacidad del mercado laboral para generar nuevos puestos formales y la continua pérdida de poder adquisitivo de los ingresos restringen gravemente la capacidad de recuperación del consumo interno, un factor clave para salir de la recesión. Los próximos meses serán cruciales para determinar si el mercado de trabajo encuentra un piso o si la tendencia a la baja, que retrotrae las condiciones de ingresos a más de dos décadas, se seguirá profundizando.
