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Fabiana Ungaro justificó su voto a Gisela Caputo: “La conozco como militante y puede consensuar todos los espacios”

La concejala de la Coalición Cívica, Fabiana Ungaro, detalló los motivos detrás de su voto a favor de Gisela Caputo (PRO) para la presidencia del Concejo Deliberante. En una decisión que fue clave para la designación de la edil y para desplazar a La Libertad Avanza (LLA) de un puesto institucional estratégico, Ungaro afirmó que su elección se basó tanto en la afinidad personal como en la capacidad de Caputo para construir los consensos necesarios en un HCD políticamente fragmentado.

La elección de Gisela Caputo (PRO) como la nueva presidenta del Honorable Concejo Deliberante (HCD) de Bahía Blanca, con 13 votos a su favor, generó una inmediata reconfiguración del mapa político local. Entre los votos que inclinaron la balanza contra el candidato propuesto por la primera minoría (LLA), se destacó el de Fabiana Ungaro, única representante del monobloque “Avanza Bahía”.

Al ser consultada sobre su determinación, Ungaro no escatimó en argumentos para validar su postura, que marca un fuerte sello de independencia política dentro del cuerpo.

La afinidad personal y la capacidad de diálogo

Ungaro, con un pasado en el periodismo y un sólido anclaje en la Coalición Cívica, sostuvo ante BHInfo que su apoyo a Caputo se sustenta en dos pilares fundamentales: la confianza personal y la idoneidad política para el cargo.

“La voté porque me pareció que va a hacer una buena gestión y porque tengo una linda relación con ella”, explicó la concejala. Esta afinidad no es meramente superficial, sino que se forjó en el ámbito de la gestión y el control, ya que ambas trabajaron “muy bien en el Observatorio de Redes”, un espacio que Ungaro ahora coordina.

La justificación más contundente, sin embargo, recae en el aspecto político y la trayectoria de la nueva presidenta: “También la elegí porque la conozco como militante desde que tenía 18 años, haciéndole notas. Soy consciente que puede consensuar todos los espacios”, enfatizó Ungaro. Este argumento apunta directamente a la necesidad de diálogo en un cuerpo legislativo que, tras la jura de los nuevos ediles, quedó con una extrema paridad de fuerzas (nueve concejales para LLA y nueve para el peronismo/Unión por la Patria), dejando la mayoría simple en manos de los bloques minoritarios.

El juego de las minorías en un Concejo fragmentado

El voto de Ungaro subraya el creciente protagonismo de los bloques unipersonales y minoritarios en el nuevo Concejo Deliberante. La concejala ratificó su decisión de mantener su monobloque, “Avanza Bahía”, a pesar de la alianza electoral que la había unido a la UCR en los últimos comicios. Esta independencia la aparta de los dos ediles de Somos Buenos Aires (Martín Salaberry y Adriana Cecilia Borelli) y le permite operar como un actor clave en la construcción de mayorías puntuales.

Su referente provincial, Andrés De Leo, también ligado al radicalismo, le otorga un peso político que trasciende las estructuras municipales, aunque Ungaro priorizó la funcionalidad y la capacidad de articulación de la flamante presidenta por sobre los acuerdos preexistentes.

En este contexto de profunda fragmentación, donde el monobloque del PRO (Caputo y Emiliano Álvarez Porte) se alió con el peronismo y otros sectores para lograr los 13 votos necesarios, la justificación de Ungaro sobre la capacidad de consenso de Caputo cobra especial relevancia. El mensaje es claro: la presidencia del HCD no puede ser una herramienta de confrontación polarizada, sino un canal para la negociación transversal, vital para que el Ejecutivo municipal pueda avanzar con su agenda de gobierno.

La elección de Caputo y el voto explícito de Ungaro representan el primer gran movimiento en el Concejo Deliberante, señalando que los pequeños bloques están dispuestos a ejercer un poder de veto y a definir la cúpula del cuerpo en función de criterios de pragmatismo y capacidad de articulación, más allá de las fidelidades de las grandes coaliciones.

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