
Un lapidario informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) a partir del relevamiento de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA), expone el crítico panorama de los sectores productivos a dos años del inicio de la gestión de gobierno. Los datos muestran una pérdida de 138.573 empleos registrados en el sector privado, de los cuales el 80% (111.747 puestos) se concentra en la industria, la construcción y la minería. La actividad continúa en caída libre, sin signos de mejora en la inversión o las exportaciones, mientras que el 86,4% de los sindicatos prevé un empeoramiento para el próximo trimestre.
El relevamiento de CSIRA/CEPA, que analizó la coyuntura de 36 sindicatos industriales (895.444 trabajadores afiliados), confirma el escenario de profunda contracción económica. Los resultados son un indicativo claro de las dificultades que atraviesan los sectores manufactureros y de infraestructura ante la falta de políticas de fomento y la continuidad del actual modelo económico.
Un desmantelamiento productivo: El 80% de las pérdidas laborales
El impacto más significativo se registra en el mercado laboral. De los 138.573 empleos registrados que se perdieron en el sector privado durante los primeros dos años de gestión, 111.747 puestos de trabajo corresponden exclusivamente a los sectores relevados por la Confederación.
Industria: Lidera la destrucción con 42.406 empleos menos.
Construcción y Minería: Junto a la industria, suman el grueso de la caída, lo que subraya la debilidad del ciclo económico actual, que golpea especialmente al aparato productivo y la obra pública.
Este panorama laboral se completa con el cierre de empresas: 1.974 casos en el sector industrial y 1.790 en la construcción. Si bien el sector minero mostró un leve repunte de 17 empresas en el periodo, este crecimiento no se tradujo en una mejora en los puestos de trabajo. La magnitud de la crisis en términos de empleo y estabilidad empresarial plantea un desafío estructural para la reactivación económica.
Actividad en caída libre y estancamiento de las exportaciones
La contracción del empleo es un reflejo directo de la parálisis productiva. El informe detalla que 7,5 de cada diez sindicatos (es decir, el 75%) informaron que la situación general del sector empeoró durante el último trimestre. La desmejora en las variables operativas clave es generalizada:
Ventas y Producción: Alrededor del 60% de los sindicatos informan caídas.
Uso de Capacidad Instalada: Empeoró en el 50% de los casos y se mantuvo estancada en el otro 50%.
La esperanza de que el sector externo compense la caída del mercado interno se desvanece. En el último relevamiento, ninguno de los encuestados indicó una mejora en las exportaciones, y peor aún, el 62,5% sostuvo que cayeron respecto al trimestre anterior. Este dato duplica el registrado en agosto de 2025, evidenciando el deterioro de la competitividad externa. En inversión, solo el 12,5% indicó una mejora, confirmando que no existen incentivos para ampliar la capacidad productiva.
Se intensifica el ajuste laboral no salarial
Ante la imposibilidad de sostener la planta de personal, las empresas han recurrido a una batería de ajustes laborales que, si bien evitan el despido masivo, generan una profunda precarización de las condiciones de trabajo:
Adelantos de vacaciones (54,1%), Retiros voluntarios (50,0%) y Jubilaciones anticipadas (41,7%): Estas herramientas de «ajuste blando» se incrementaron en el último trimestre, señalando un esfuerzo por reducir la nómina permanente.
Reducción de horas extras (45,8%) y Suspensiones (45,9%): Se mantuvieron en niveles elevados, impactando directamente en el poder adquisitivo de los trabajadores.
La paritaria: Una negociación fragmentada contra la inflación
La situación inflacionaria obligó a fragmentar los acuerdos salariales, dificultando la planificación tanto para trabajadores como para empresarios. Las negociaciones se dividieron en periodos mensuales, bimestrales, trimestrales y cuatrimestrales. En este escenario, la mayoría de los acuerdos (60%) logró «empatar» contra la inflación, mientras que uno de cada tres sindicatos (33%) reportó una pérdida del poder adquisitivo de sus representados.
La dificultad para negociar se atribuye a la falta de previsibilidad económica, la resistencia empresarial y la demora en la homologación de acuerdos por parte de las autoridades.
Perspectivas sombrías: La apertura importadora duplica su preocupación
El informe concluye con una perspectiva extremadamente pesimista: el 86,4% de los sindicatos prevé un empeoramiento en el próximo trimestre, y ninguno espera mejoras.
Las causas de esta profunda preocupación son principalmente:
Pérdida del poder adquisitivo (37,5%).
El acuerdo con el FMI (25%).
La apertura importadora (25%), que duplicó su valor de preocupación respecto a agosto, señalando el temor a la competencia externa desleal.
La caída de las exportaciones (8,3%).
El panorama dibujado por CSIRA y CEPA a fines de 2025 es el de un sector industrial en retirada, con un ajuste estructural que afecta la base de empleo y la capacidad productiva del país, sin señales de un cambio de rumbo económico que lo impulse.
