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Venta récord de litio en 2025 y se espera un incremento en 2026

El boom del oro explica el presente, pero el crecimiento del litio y la recuperación de precios marcan el rumbo de la minería argentina hacia los próximos años

Mientras la minería argentina celebra un récord histórico de exportaciones, con USD 6.037 millones en 2025, el dato más interesante no está en el presente sino en lo que viene. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por el oro y la plata, beneficiados por el alza de precios internacionales, pero el verdadero protagonista en construcción es el litio. En el 2025 se extrajo y se exportó por encima de USD 900 millones.

Aunque todavía lejos en volumen, el litio empieza a mostrar señales de un cambio estructural. Las proyecciones para 2026 indican que podría superar los USD 1.000 millones y meterse en la liga de complejos tradicionales como el aluminio, la siderurgia o incluso algunas economías regionales.

El contexto global explica buena parte de este movimiento. Tras el pico de precios en 2022, cuando el carbonato de litio alcanzó valores excepcionales por la carrera mundial por las baterías, el mercado entró en una fase de ajuste. La expansión de la oferta, especialmente impulsada por China y nuevos proyectos en África, generó un desplome que llevó los valores por debajo de los USD 9.000 por tonelada.

Sin embargo, el escenario empezó a cambiar hacia fines de 2025. El mercado chino mostró señales claras de recuperación y los precios volvieron a escalar, superando los USD 20.000 por tonelada en enero de 2026. Un rebote que sorprendió incluso a los especialistas de un mercado conocido por su volatilidad.

Detrás de esta recuperación hay un factor que no se detiene: la demanda. El crecimiento de los vehículos eléctricos y los sistemas de almacenamiento energético sigue presionando sobre el litio, consolidando un cambio estructural en el mercado global. En 2024 la oferta había superado a la demanda, pero esa brecha se achicó en 2025 y podría convertirse en déficit en 2026.

Las proyecciones del sector hablan de un faltante inicial de 1.500 toneladas, con una tendencia a ampliarse si no se aceleran nuevos proyectos. A eso se suma un dato clave: la oferta enfrenta cada vez más restricciones, desde permisos más exigentes hasta demoras en la puesta en marcha de nuevas operaciones. En ese contexto, el equilibrio del mercado empieza a definirse más por los precios que por la producción.

Para la Argentina, este escenario abre una oportunidad concreta. El país ya cuenta con siete proyectos en producción y una capacidad instalada superior a las 200.000 toneladas anuales. Además, hay nuevos desarrollos en camino que podrían ampliar significativamente ese número si se mantienen las condiciones actuales.

El avance tecnológico también juega su parte. Proyectos que incorporan extracción directa de litio y nuevas metodologías productivas empiezan a marcar una diferencia en eficiencia y calidad, posicionando al país dentro de una competencia cada vez más sofisticada.

A mediano plazo, el horizonte es aún más ambicioso. Desde el Gobierno proyectan que hacia 2035 la capacidad instalada podría alcanzar las 650.000 toneladas anuales, consolidando al litio como uno de los pilares de la matriz exportadora.

Hoy, el oro y la plata explican el récord. Pero todo indica que el futuro de la minería argentina se va a escribir con otro mineral. Uno que todavía no lidera en números, pero que ya domina la conversación global.

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