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La leyenda sobre AC/DC y su pacto satánico para llegar a la cima

La mítica banda nunca pudo despegarse de los fantasmas del infierno

Aprovechando la locura absoluta que genera AC/DC en Argentina, una extraña teoría volvió a apoderarse de las redes.

“Back in black” es el álbum cumbre del rock y un himno de la banda nacida en Australia. Sin embargo, muy pocos conocen el barro, la tragedia y el misterio que envuelven a su creación.

Grabado apenas unas semanas después de una muerte rodeada de interrogantes, el disco más icónico de los hermanos Young arrastra una de las teorías conspirativas más densas de la industria musical. ¿Fue talento puro o el resultado de letras robadas a un muerto y un supuesto «pacto» para alcanzar la inmortalidad a cambio de una vida?

El peaje hacia el infierno: la muerte de Bon Scott y el macabro patrón del rock

Para entender el mito de “Back in black”, primero hay que viajar a la gélida madrugada londinense del 19 de febrero de 1980, noche en la que AC/DC perdió a su frontman original de la manera más trágica y sospechosa posible.

Tras una noche de excesos descontrolados en el club Music Machine de Londres, Bon Scott fue dejado por un amigo (Alistair Kinnear) durmiendo en el asiento reclinado de su auto Renault 5 estacionado en la calle. A la tarde del día siguiente, Kinnear lo encontró sin vida.

La autopsia determinó que Scott murió por «intoxicación etílica aguda» y asfixia por su propio vómito. Este escabroso detalle encendió las alarmas de los fanáticos del ocultismo, ya que es exactamente la misma y trágica forma en la que había muerto la leyenda de la guitarra Jimi Hendrix en 1970, y la misma maldición que se llevaría a John Bonham (baterista de Led Zeppelin) apenas unos meses después en ese mismo 1980.

Las dudas sobre esa noche nunca se disiparon. ¿Por qué su amigo lo dejó abandonado a temperaturas bajo cero? ¿Por qué la policía cerró el caso tan rápido tratándose de una estrella internacional? Para los teóricos de la conspiración, la muerte no fue un simple accidente, sino un «sacrificio» necesario para abrir las puertas del éxito absoluto.

La teoría del cuaderno robado y el «Ghostwriter» del más allá

El segundo gran pilar del mito apunta directamente a la autoría de las canciones del disco. Oficialmente, Brian Johnson y los hermanos Young escribieron todas las letras bajo una inmensa presión en las Bahamas, pero hay una versión paralela que acusa a la banda del robo del siglo.

Los más allegados a Bon Scott aseguraban que el cantante siempre llevaba consigo unos cuadernos llenos de letras, poemas y bosquejos para el nuevo disco. Misteriosamente, esos cuadernos desaparecieron del departamento de Scott pocas horas después de que se confirmara su muerte y nunca fueron devueltos a su familia.

Canciones como «You shook me all night long» o la mismísima «Back in black» tienen un nivel de cinismo, dobles sentidos y un estilo callejero que eran la marca registrada absoluta de Bon Scott.

Muchos críticos y biógrafos no oficiales sostienen la teoría de que ellos no escribieron esos himnos, sino que la banda usó las letras robadas del difunto cantante sin darle el crédito póstumo para no tener que repartir las inmensas regalías millonarias.

Esta supuesta apropiación de la obra de un muerto, sumada al inaudito éxito posterior, alimentó el mito de que AC/DC había sellado su suerte con las fuerzas oscuras, entregando a su líder a cambio del álbum de rock más perfecto de todos los tiempos.

El luto de los 50 millones: récords y datos históricos

Más allá de los fantasmas y las conspiraciones, los números duros de este disco grabado en medio de tormentas tropicales en los estudios Compass Point de las Bahamas son verdaderamente escalofriantes.

La tapa completamente negra fue una exigencia innegociable de Angus y Malcolm Young como señal de luto por su amigo. La discográfica (Atlantic Records) detestaba la idea porque creían que un disco negro iba a espantar a los compradores, pero terminaron cediendo al agregarle un fino borde gris a las letras.

Lo más impactante es la línea temporal. Bon Scott murió a mediados de febrero. El 25 de julio de ese mismo año, es decir, apenas cinco meses después del funeral, el disco ya estaba en las calles vendiéndose por millones.

La supuesta «maldición» terminó siendo una bendición comercial. “Back in black” despachó más de 50 millones de copias certificadas a nivel mundial. Hasta el día de hoy, es el álbum de rock más vendido de la historia de la humanidad, siendo superado únicamente en la tabla general por “Thriller” de Michael Jackson.

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