
Durante su visita al programa de Juana Viale, el actor explicó cómo su compromiso político y su rol en SAGAI afectaron su vínculo con la ficción. «Me dejé de creer los personajes», admitió al referirse a la crisis vocacional que atravesó.
En una reciente aparición televisiva en Almorzando con Juana, Pablo Echarri abordó con franqueza los motivos que lo llevaron a distanciarse de los sets de grabación. El intérprete, uno de los rostros más reconocidos de la telenovela argentina, vinculó este alejamiento a una transformación personal profunda, impulsada por su involucramiento en la realidad sociopolítica y su labor gremial.
Echarri señaló que su rol en la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI) y su propio «pragmatismo político» generaron un cortocircuito con el mundo de la actuación. Según explicó, la transición de gestionar problemáticas reales a interpretar realidades guionadas resultó ser un desafío insostenible en aquel momento.
El choque entre el pragmatismo y la ficción
El actor profundizó en la dificultad de alternar entre reuniones de trabajo por la realidad de la gente y los esquemas de la ficción. «Cuando te ponés muy pragmático, cuando empezás a trabajar por la realidad de la gente, es muy difícil entrar en los esquemas de ficción», afirmó.
Esta dualidad lo llevó a una crisis de identidad profesional. Echarri confesó que llegó un punto en el que el trabajo frente a cámara dejó de resultarle satisfactorio:
Pérdida de verosimilitud: «Me dejé de creer algunos personajes que yo hacía», reconoció.
Cuestionamiento del oficio: El actor admitió que la actuación le empezó a parecer «frívola» en comparación con su actividad gremial y social.
Dificultad técnica: Reveló que le costaba pararse delante de la cámara porque no se sentía representado por las historias que tenía para contar.
El reencuentro a través del teatro
A pesar de este alejamiento de la televisión y el cine, Echarri encontró en las tablas el camino de regreso a su vocación inicial. Según relató, el contacto directo con el público y la naturaleza del lenguaje teatral le permitieron recuperar el entusiasmo perdido.
«Cuando me subí de nuevo al teatro flashee. Y ahora estoy flasheando», comentó sobre su presente, marcando el inicio de una nueva etapa profesional donde busca equilibrar su perfil como gestor cultural y su pasión por la interpretación.
