
En el monumento de Cuyo y La Falda, autoridades del Concejo Deliberante, veteranos y vecinos participaron del acto central por el 2 de abril. La ceremonia destacó la unidad política y el compromiso permanente con la causa nacional.
Bajo una atmósfera de profundo respeto y orgullo, la ciudad de Bahía Blanca llevó a cabo este jueves el acto oficial por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. El encuentro tuvo lugar en el emblemático monumento ubicado en la intersección de las calles Cuyo y La Falda, sitio que se convirtió en el epicentro del reconocimiento a quienes defendieron la soberanía argentina en el Atlántico Sur hace 44 años.
La ceremonia contó con la presencia de la presidenta del Honorable Concejo Deliberante, Gisela Caputo, quien estuvo acompañada por ediles de los diferentes bloques políticos que integran el cuerpo. Esta asistencia conjunta subrayó un mensaje de unidad institucional frente a la causa Malvinas, posicionándola por encima de las diferencias partidarias. También participaron del homenaje veteranos de guerra, familiares de los caídos, representantes de las fuerzas civiles y militares, y una nutrida concurrencia de vecinos que se acercaron a acompañar a los protagonistas de la gesta.
Un compromiso con la memoria histórica
El programa se inició con el izamiento del pabellón nacional, seguido por la entonación del Himno Nacional Argentino. En cada estrofa se percibió un clima de admiración y un sentido de pertenencia que caracteriza a la comunidad bahiense en esta fecha. La presencia de las familias en el monumento reafirmó que la ciudad mantiene vigente el legado de sus héroes, acompañando el dolor de quienes perdieron seres queridos y celebrando la valentía de los sobrevivientes.
Desde el ámbito legislativo, la participación de los concejales de todas las bancadas se interpretó como una acción de acompañamiento y sostén de la memoria colectiva. Los representantes locales destacaron la importancia de reconocer a los veteranos y a quienes dieron la vida en el conflicto bélico de 1982 con un compromiso que trascienda lo protocolar, integrando la causa en la labor cotidiana de la ciudad.
El acto concluyó con las tradicionales ofrendas florales al pie del monumento, un gesto simbólico que sintetiza el agradecimiento de un pueblo que, a través de sus instituciones y su gente, asegura que el sacrificio de los combatientes no será olvidado.
