
En el marco del feriado de Viernes Santo, un grupo de propietarios intentó abrir sus locales pero se encontró con el acceso impedido por el sindicato de Empleados de Comercio. Denuncian que manifestantes arrojaron combustible en las puertas y colocaron barricadas para evitar la actividad comercial.
La mañana de este viernes 3 de abril se tornó violenta en las inmediaciones del Bahía Blanca Plaza Shopping. Lo que debía ser una jornada de trabajo aprovechando la afluencia de turistas por el fin de semana largo y la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino, derivó en un grave conflicto entre comerciantes y el gremio de Empleados de Comercio.
Guillermo Selvarolo, propietario de uno de los locales del paseo de compras, relató con crudeza la situación de encierro e impotencia que atraviesan los dueños de los negocios. Según su testimonio, un grupo de entre 15 y 20 comerciantes se había puesto de acuerdo para abrir sus puertas de manera voluntaria, sin obligar a los empleados, ante la acuciante necesidad de generar ventas para cubrir salarios y costos fijos tras meses de retracción económica.
Bloqueos y amenazas con combustible
«Las puertas están bloqueadas, están tratando de romperlas para ingresar. Pusieron una pila de pallets y gomas abajo de la arcada», detalló Selvarolo. El comerciante describió un escenario de alta peligrosidad, asegurando que manifestantes vinculados al sindicato arrojaron nafta en los ingresos del complejo comercial.
“Sentimos impotencia porque queremos subsistir. En estos momentos están tirando nafta en la puerta, esto es un desquicio que se desbanda en cualquier momento”, advirtió el empresario. La decisión de cerrar con candado desde el interior respondió al temor por la integridad física de quienes se encontraban dentro del edificio ante el intento de irrupción de los manifestantes.
Una excepción local
Selvarolo lamentó que esta situación de conflicto sea una particularidad de Bahía Blanca, señalando que en el resto del país los centros comerciales funcionan con normalidad durante los feriados. Para el sector comercial, la pérdida de un día de ventas en una fecha de alta concurrencia de público regional representa un golpe financiero difícil de recuperar.
Hasta el momento, la actividad en el Shopping permanece paralizada debido al bloqueo. Los comerciantes exigen garantías de seguridad para poder ejercer su derecho al trabajo, mientras que el gremio mantiene su postura de impedir la apertura de los grandes centros de compra durante las jornadas festivas, amparándose en el derecho al descanso de los trabajadores del sector.
