
Organizado por el Observatorio de Religiones, el conversatorio interreligioso reunió a diversas comunidades de fe de Bahía Blanca para debatir sobre la memoria y el impacto global del Sumo Pontífice. El encuentro destacó el rol social estratégico de las instituciones religiosas en el acompañamiento a la comunidad local.
El recinto de sesiones del Honorable Concejo Deliberante (HCD) se transformó ayer en un espacio de pluralidad y reflexión durante el desarrollo del conversatorio interreligioso “Memoria y Legado del Papa Francisco”. La actividad, impulsada por el Observatorio de Religiones del Cuerpo, logró una convocatoria masiva que incluyó tanto a vecinos como a una alta adhesión de las principales comunidades de fe de la ciudad.
El panel de disertantes ofreció una perspectiva multidimensional sobre la figura del Papa argentino, representada por ocho instituciones diferentes:
Enrique González (Iglesia Católica Apostólica Romana).
Martín Levin (Comunidad Israelita).
Nar Dieng (Comunidad Musulmana).
Yanina Lencina (Sokagakkai).
Guillermo Colantuono (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días).
Alejandro Uribe (Iglesia Anglicana).
David Ríos (Proyecto Puente).
Marta Venancio (Escuela Científica Basilio).
Un puente hacia la paz y la esperanza
La apertura del encuentro estuvo a cargo de una mesa institucional integrada por la presidente del Concejo Deliberante, Gisela Caputo; las concejalas Lucía Martínez Zara y Jazmín Lafitte (coordinadora del Observatorio); el secretario Carlos Moreno Salas; y el director de Cultos municipal, Andoni Freije.
Durante su intervención, la concejala Lafitte subrayó la urgencia de generar estos espacios presenciales en el contexto actual para «abrir caminos y horizontes de fe y esperanza». Asimismo, se puso de relieve el rol social fundamental que las comunidades de fe desempeñan en Bahía Blanca, actuando como redes de contención y acompañamiento directo para los ciudadanos en situaciones de vulnerabilidad.
El evento reafirmó el carácter del HCD como un ámbito de encuentro ciudadano que trasciende lo estrictamente legislativo para abordar temas de profundo impacto ético y cultural, consolidando el diálogo interreligioso como una herramienta de cohesión para la ciudad.
