
El mercado internacional de granos atraviesa una semana de señales contrapuestas. Mientras las condiciones climáticas en Estados Unidos presionan los precios a la baja, la demanda sostenida de China y el lento ritmo de ventas en el mercado local configuran un escenario complejo para el sector agropecuario.
Según Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el clima estadounidense es hoy el principal factor que mira el mercado. Las buenas condiciones para los cultivos resultan negativas para los precios, ya que proyectan rendimientos muy elevados tanto en maíz como en soja.
Sin embargo, los fundamentos de demanda mostraron señales positivas que aportan cierto soporte al mercado internacional. China volvió a adquirir soja estadounidense, con operaciones reportadas por más de 130.000 toneladas. A esto se suma que Indonesia elevará el corte obligatorio de biodiésel al 50% desde julio, lo que podría incrementar fuertemente la demanda de aceite de soja.
El panorama en el mercado argentino
En el plano local, la situación está marcada por el freno en las ventas por parte de los productores debido a la baja de los precios internacionales y a las expectativas del mercado.
El estado actual de las principales campañas agrícolas en el país se resume de la siguiente manera:
| Cultivo | Nivel de avance | Situación comercial |
| Soja | Cosecha al 97,2% | Solo el 23% de la producción tiene precio fijado. |
| Maíz | Cosecha al 48% | Ventas frenadas y poco dinamismo logístico. |
| Trigo | Siembra al 58% | Baja en el precio de la urea fomenta la fertilización. |
Romano explicó que existe una situación puntual de estrechez en el mercado interno del maíz, dado que llegan menos camiones de los esperados a los puertos. Esta falta de oferta disponible sostiene los precios en el plano local, a pesar del contexto internacional más pesado.
De cara a los próximos meses, el especialista advirtió que será clave seguir de cerca la evolución climática en el hemisferio norte y la posible consolidación del fenómeno de El Niño hacia fin de año, lo cual podría resultar favorable para la producción argentina.
