
Un estudio del Barómetro de las Religiones y las Creencias, impulsado por el Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (UBA), ofreció una radiografía sobre la relación entre la sociedad argentina, la fe y la crisis socioeconómica. Según la investigación, el 35,5% de la población del país acudió a una iglesia o templo durante los últimos doce meses. Sin embargo, casi la mitad de las personas que asistieron lo hicieron empujadas por emergencias materiales y no por razones exclusivamente espirituales.
Los datos fueron expuestos por la investigadora Gabriela Irrazabal, cofundadora del Observatorio de las Creencias en Argentina, quien en diálogo con Radio Provincia detalló que el 45% de los asistentes demandó asistencia alimentaria, económica o laboral.
La respuesta institucional ante las necesidades al límite
Durante la entrevista, Irrazabal explicó que el objetivo central del observatorio es establecer una medición sistemática y comparable a lo largo del tiempo para evaluar el fenómeno religioso y su interacción con distintas esferas de la vida social. En ese contexto, destacó que la cifra del 35,5% de participación anual posiciona a los templos como un espacio de convocatoria masiva que supera al de la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil.
Sin embargo, la especialista remarcó la sorpresa que causó el peso que adquirieron los motivos mundanos dentro de las consultas de los fieles, aunque aclaró que el resultado guarda coherencia con el complejo escenario social del país. Según indicó, las iglesias están respondiendo a las demandas cotidianas «como pueden», debido a que su función primaria y esperada responde al culto, la teología y la contención espiritual, pero la realidad las obliga a actuar como red de contención frente a situaciones de vulnerabilidad extrema y urgencias materiales.
Transformación del mapa religioso en la Argentina
Más allá del auxilio económico, el informe del Barómetro de las Religiones permitió trazar una comparativa histórica sobre cómo evolucionó la adscripción religiosa en las últimas décadas en el territorio nacional.
El estudio refleja una diversificación del mapa de la fe respecto de mediados del siglo XX:
Catolicismo: Mientras que en 1960 más del 90% de la población argentina se declaraba católica, los datos actuales ubican a este grupo apenas por encima del 50%.
Sin religión: Se registra un notable crecimiento de las personas que no adscriben a ninguna fe institucionalizada, categoría que abarca a ateos, agnósticos y a creyentes sin pertenencia institucional.
Evangelismo: Muestra un crecimiento orgánico muy significativo dentro del territorio nacional, alcanzando en esta medición un 17,7% de representación.
De esta forma, la investigación concluye que las instituciones religiosas argentinas atraviesan un doble proceso: por un lado, una recomposición de su representatividad histórica, y por el otro, el desafío de actuar como auxilio social primario ante la crisis socioeconómica.
