
Caída de la actividad y capacidad ociosa en niveles críticos
La actividad metalúrgica profundizó durante julio su cuadro de estancamiento y dejó un panorama preocupante para el entramado industrial argentino. De acuerdo con el relevamiento mensual elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la producción del sector cayó un 4,4% en comparación con el mismo mes de 2025, acumulando una retracción del 5,5% en los primeros siete meses de 2026.
Aunque la medición mensual registró un leve incremento del 0,1% respecto de junio, este movimiento no logró alterar la tendencia contractiva del año. El dato más crítico se concentró en la utilización de la capacidad instalada, que se ubicó en apenas un 39,2%, seis puntos porcentuales por debajo del nivel registrado un año atrás. Desde la entidad advirtieron que se trata de uno de los valores más bajos de la serie histórica, equiparable a los registros observados durante la salida de la pandemia en 2020. En la práctica, más de seis de cada diez máquinas permanecen detenidas, lo que genera elevados costos operativos y financieros que impactan con mayor dureza sobre las pequeñas y medianas empresas.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, remarcó que la producción metalúrgica continúa paralizada, con índices de productividad históricamente bajos y un mercado interno debilitado. Asimismo, insistió en la urgencia de implementar herramientas oficiales que incentiven la inversión productiva y permitan sostener los puestos de trabajo.
Deterioro extendido en rubros, cadenas productivas y provincias
El enfriamiento de la actividad no fue un fenómeno aislado, sino que se desplegó de manera generalizada sobre casi la totalidad del sector. Siete de los ocho rubros analizados por ADIMRA cerraron julio en terreno negativo, encabezados por Bienes de Capital (-9,5%), rubro clave vinculado directamente a las decisiones de inversión y equipamiento. Le siguieron Maquinaria Agrícola (-7,7%), Equipos y Aparatos Eléctricos (-4,3%), Equipamiento Médico (-3,9%), Carrocerías y Remolques (-3,4%), Otros Productos de Metal (-1,7%) y Fundición (-1,5%). La única excepción fue Autopartes, que anotó un repunte interanual del 1,9%, aunque acumula un descenso del 3,1% en el último semestre.
El impacto también afectó a todas las cadenas de valor por segundo mes consecutivo, evidenciando que la tracción de sectores clave como la energía o la minería no alcanzó para compensar la caída general:
Consumo Final: -9,6%
Construcción: -8,2%
Agrícola: -7,9%
Minería: -6,4%
Petróleo y Gas: -4,4%
Energía Eléctrica: -3,2%
Alimentos y Bebidas: -2,6%
Automotriz: -1,1%
A nivel geográfico, las principales provincias metalúrgicas registraron caídas interanuales. Córdoba encabezó el retroceso con una contracción del 7,9%, traccionada por la baja en maquinaria agrícola y autopartes. En la provincia de Buenos Aires la producción descendió un 5,8%, resentida por la menor demanda en Bienes de Capital y Equipamiento Médico. Por su parte, Mendoza retrocedió un 4,6%, Entre Ríos un 4,2% y Santa Fe un 3,8%.
Retroceso del empleo y perspectivas pesimistas para el próximo trimestre
La prolongación de la crisis comenzó a trasladarse de forma directa a la plantilla de personal. Durante julio, el nivel de empleo en las empresas metalúrgicas registró un descenso interanual del 2,2% y un ajuste mensual del 0,2%. La contracción preocupa al sector debido a la alta calificación que requiere la mano de obra industrial, integrada por técnicos, torneros, matriceros e ingenieros cuya formación demanda plazos prolongados.
De cara a los próximos meses, las expectativas del empresariado no anticipan un rebote. El 70% de las firmas consultadas por ADIMRA estimó que sus niveles de producción no experimentarán cambios durante el próximo trimestre, mientras que la leve variación mensual de julio no fue interpretada como un cambio de ciclo. La industria metalúrgica afronta así la segunda mitad del año con un elevado porcentaje de sus instalaciones paralizadas, pérdida paulatina de puestos laborales y sin señales firmes de recuperación en la demanda.
