
El concejal Martín Salaberry presentó un proyecto de resolución en el Honorable Concejo Deliberante mediante el cual busca reclamar a la Legislatura bonaerense y al Poder Ejecutivo provincial la transferencia y municipalización definitiva de los servicios de agua potable y desagües cloacales en Bahía Blanca. La iniciativa plantea que el Municipio asuma de manera directa la operación, el mantenimiento y la administración integral de las prestaciones que actualmente se encuentran bajo la responsabilidad institucional de la empresa Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA).
Según expuso el edil en su argumentación, el pedido surge como respuesta a la grave situación de infraestructura que atraviesa la ciudad desde hace años. Entre los principales reclamos, Salaberry enumeró las constantes pérdidas de agua en la vía pública, los severos problemas de baja presión que afectan a distintos barrios bahienses y los reiterados colapsos de la red cloacal. En este sentido, sostuvo que todos estos inconvenientes estructurales generan anegamientos crónicos y alarmantes situaciones de insalubridad que perjudican la calidad de vida de los vecinos de diversos sectores del distrito.
En su embate, el legislador cuestionó duramente el funcionamiento de la empresa provincial, asegurando que «ABSA ha demostrado de manera sostenida una absoluta incapacidad para brindar respuestas operativas y un mantenimiento adecuado» frente a las demandas de la comunidad. Como agravante a esta situación, señaló que las autoridades de la prestataria ni siquiera respondieron a una convocatoria formal que había sido aprobada por unanimidad en el recinto del Concejo Deliberante, cuyo único objetivo era que los responsables brindaran explicaciones públicas ante los ciudadanos afectados.
Para justificar la viabilidad de la municipalización, la propuesta contempla que el eventual traspaso incluya la infraestructura y operación total del sistema, abarcando desde los centros de tratamiento y las estaciones de bombeo hasta las conexiones domiciliarias. Entre las instalaciones clave mencionadas en el texto se encuentra la Planta Patagonia, junto con el resto de las estaciones de bombeo que integran el sistema sanitario de la ciudad. Asimismo, el proyecto plantea facultar al Departamento Ejecutivo para crear un comité técnico y financiero encargado de estudiar y diseñar el futuro modelo de gestión local, determinando las condiciones necesarias para asumir la prestación y establecer un esquema que permita garantizar tanto el mantenimiento como la expansión de la red.
Como sustento a favor de esta descentralización, la iniciativa menciona experiencias desarrolladas en otros distritos de la provincia, citando como casos de referencia a Mar del Plata, San Nicolás, Pergamino, Tandil, Olavarría y Trenque Lauquen. En estas localidades, los servicios sanitarios son administrados mediante entes municipales o cooperativas locales, modelos que Salaberry considera aptos para analizar una alternativa de gestión más cercana a los usuarios bahienses.
Además de los tecnicismos, el proyecto de Salaberry recupera una definición esgrimida por el propio intendente Federico Susbielles en marzo de 2024. En aquel momento, el actual jefe comunal había advertido públicamente sobre la posibilidad de evaluar la municipalización del servicio si ABSA no lograba mejorar su funcionamiento en un plazo perentorio de 60 días. Salaberry aprovechó esta coyuntura para asestar un golpe político a la gestión municipal, indicando que ese cambio de rumbo finalmente nunca se concretó y los problemas continúan formando parte de la realidad cotidiana.
No obstante los fundamentos técnicos de la iniciativa, en los pasillos del Palacio Municipal el proyecto es analizado bajo un cristal estrictamente político. El avance del concejal opositor es interpretado como una jugada oportunista de un dirigente con un conocido pasado camaleónico, habiendo transitado por diversos frentes políticos a lo largo de su carrera (desde el radicalismo y el denarvaísmo, hasta el macrismo y el vecinalismo espertista). Hoy, alejado de sus antiguas alianzas, las versiones más fuertes indican que Salaberry se muere por ser el candidato a intendente de la ciudad en 2027 y, para lograrlo, estaría negociando activamente su desembarco en las filas de «La Libertad Avanza». Desde esta perspectiva, la embestida contra ABSA y las chicanas al gobierno de Susbielles formarían parte de una estrategia para ganar protagonismo mediático, intentando capitalizar el malestar vecinal para forzar su ingreso al espacio libertario y saciar sus ambiciones personales.
