
La administración de la Provincia de Buenos Aires formalizó la implementación de un nuevo conjunto de directrices operativas orientadas a regular y unificar los procedimientos de evaluación práctica para la obtención de las licencias de conducir en todo el territorio bonaerense. La medida, instrumentada formalmente a través de la circular 11/2026, introduce modificaciones sustanciales en la forma en que los centros de emisión de licencias evalúan las aptitudes conductivas de los ciudadanos, estableciendo una diferenciación estricta y excluyente entre los conductores que se examinan en unidades con caja manual y aquellos que lo hacen en vehículos dotados de sistemas de transmisión automática.
De acuerdo con los lineamientos fijados por la normativa provincial, a partir de la fecha de su implementación, todo ciudadano que concurra a rendir su examen práctico para la obtención de una primera licencia habilitante para conducir automóviles y supere la prueba utilizando un automóvil con transmisión automática, recibirá una restricción específica en su credencial. En este sentido, la autoridad de aplicación deberá consignar obligatoriamente en el campo de observaciones de la Licencia Nacional de Conducir la leyenda taxativa: «Conduce únicamente vehículos con transmisión automática». Como correlato legal de esta inscripción, el titular quedará inhabilitado para conducir vehículos equipados con sistemas de cambio manual.
Las razones técnicas y mecánicas detrás de la restricción
El fundamento central de la nueva normativa radica en la constatación técnica de que la conducción de un vehículo equipado con transmisión automática presenta diferencias operativas fundamentales frente a la operación tradicional de una caja manual, omitiendo el dominio de destrezas mecánicas complejas que forman parte del manejo convencional.
Los evaluadores y especialistas en seguridad vial argumentan que el uso de un sistema automático exime al conductor de realizar determinadas maniobras y habilidades motrices específicas que son determinantes para el control integral de un automotor. Entre las competencias técnicas que no se ponen a prueba durante una evaluación en vehículo automático se destacan de manera sobresaliente el accionamiento y control permanente del pedal de embrague, la coordinación fina y simultánea entre la liberación del embrague y la dosificación del acelerador —conocida habitualmente como el juego de pedales en pendientes o arranques—, así como la selección manual, oportuna y consciente de las relaciones de marcha según las exigencias dinámicas del tránsito y la geografía del camino.
Por este motivo técnico, la aprobación de una evaluación práctica realizada exclusivamente sobre un vehículo provisto de transmisión automática no permite presumir ni certificar que el aspirante posea las mismas capacidades, reflejos ni habilidades psicomotrices requeridas para gobernar con seguridad un vehículo equipado con transmisión manual, donde la gestión de la caja de velocidades recae enteramente sobre la destreza del conductor. Con esta disposición, la Provincia de Buenos Aires busca dotar de mayor rigor técnico al sistema de otorgamiento de licencias, alineando los estándares provinciales con normativas internacionales de seguridad vial y previniendo situaciones de riesgo asociadas a la impericia en el manejo de vehículos convencionales.
