
El ex jefe de Gabinete y ex ministro de Defensa, Agustín Rossi, planteó una dura crítica a la designación del general Presti como ministro de Defensa y alertó sobre lo que considera un cambio estructural en la relación entre las Fuerzas Armadas y el poder político. Para Rossi, la decisión implica una alteración del paradigma democrático construido desde 1983, con riesgo de convertir al Ejército en una herramienta partidaria del Gobierno.
Rossi le explicó a Mauro Federico en Delta 90.3 que la ley 19.101 no prohíbe explícitamente que militares ocupen cargos en el Poder Ejecutivo. Sin embargo, advirtió que el esquema actual abre un escenario inédito. «No está taxativamente prohibido por la ley, está permitido que un militar pueda cumplir funciones en un poder ejecutivo (…) lo que plantea él es la situación extrema (…) pasar a estar en situación de ejercicio activo pero en disponibilidad».
Según el dirigente, la gravedad se profundiza con la posibilidad de que Presti mantenga su condición activa. «Que él jure con uniforme, que siga teniendo servicio activo dentro de las fuerzas, distorsiona aún más el proceso», señaló, y sostuvo que el país está transitando de “las Fuerzas Armadas Argentinas o del ejército argentino, al ejército mileísta”.
“Militarización de la política” y “partidización del Ejército”
El exfuncionario remarcó que un ministro general en funciones convierte a la institución castrense en parte del dispositivo de poder del oficialismo. «Este señor Presti que juró como general de la Nación pasa a ser ministro de defensa de Milei. Y Milei es el presidente de los argentinos elegido por un partido (…) no el 100% de los argentinos», dijo, señalando que los militares son “generales de la Nación” y no del gobierno de turno.
Desde su perspectiva, la medida implica un retroceso histórico: «Estamos en presencia de la militarización de la política de defensa y al mismo tiempo de la partidización del Ejército argentino». Y agregó: «Lo que hizo la democracia argentina durante 40 y pico de años fue decir: ‘Los militares se dedican a ser militares, no se dedican más a hacer política’. Lo que hace este señor presidente es abrirle la puerta para que empiecen a hacer política nuevamente.»
Rossi advirtió que, si la gestión fracasa, el costo institucional podría ser irreparable: «Si le va mal, al Ejército argentino le va a ir mal. Porque va a ser corresponsable de la gestión de este presidente». Recordó además que tras la última dictadura y la guerra de Malvinas, las Fuerzas Armadas quedaron «en el segundo subsuelo en el grado de prestigio».
Críticas políticas y escenario electoral
El ex candidato presidencial también se refirió al comportamiento del sistema político frente al oficialismo. «A veces ver cómo integrantes de bloques tradicionales (…) están saltando del barco desde todos los ámbitos yendo hacia como las moscas van hacia la luz», afirmó, y advirtió que «el 60% de los argentinos no lo votaron».
Recordó su experiencia legislativa durante el macrismo: «Yo ya la viví en 2017… diciembre de ese año se debatió la reforma previsional y empezó todo a pesar de que ganaron la votación», en referencia a los conflictos que siguieron a ese trámite parlamentario.
Rossi sostuvo que el espacio opositor debe expandir alianzas. «Tenemos que tratar de tener una mirada más amplia hacia qué otras familias políticas, hacia qué otros pensamientos políticos podés llegar a converger» y recordó que «las dos veces que fuimos a ballotage (…) perdimos».
Un país “más desigual”
En términos económicos, cuestionó el rumbo del Gobierno. «Milei te va a dejar el país más desigual que hemos conocido en la Argentina contemporánea. Y nosotros somos la antítesis de eso. Somos defensores de la justicia social, de la movilidad social», expresó, y graficó el contraste: «Este año va a terminar siendo el año de mayor patentamiento de Ferrari 0 km y el año de menor consumo per cápita de carne en la Argentina». Para él, esto refleja «un modelo económico que favorece el consumo suntuario y perjudica el consumo popular».
Rossi también llamó a reconectar con sectores sociales que realizan tareas comunitarias por fuera de la estructura política. «Hay que ver de qué manera logramos articular con eso», dijo, mencionando especialmente la participación de jóvenes en organizaciones solidarias.
Hacia el cierre, el ex ministro insistió en la necesidad de «construir consensos, debates y generar un escenario en el Congreso basado en argumentos». Para él, lo que está en juego no es una discusión administrativa, sino un punto de quiebre en la política institucional argentina: «Esto es lo grave para la democracia argentina y para las Fuerzas Armadas».
