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Argentina apuesta al mercado local para cubrir los vencimientos de 2027

El Ministerio de Economía presentó su programa financiero sin necesidad de emitir deuda internacional. Los mercados reaccionaron de forma positiva, pero la continuidad del esquema contractivo condiciona la recuperación del consumo en la antesala electoral.

El Ministerio de Economía formalizó el programa financiero para el período 2026-2027, delineando una estrategia que busca cubrir la totalidad de los vencimientos de deuda sin apelar a nuevas emisiones en los mercados internacionales. Para el año 2027, las necesidades financieras proyectadas por el equipo económico ascienden a unos US$24.900 millones, distribuidos en US$15.700 millones para obligaciones de capital y US$9.200 millones para el pago de intereses.

La estrategia oficial combina la compra de dólares al Banco Central, la refinanciación de deuda dentro del propio sector público, préstamos garantizados por organismos multilaterales y la realización de colocaciones locales en dólares por aproximadamente US$5.000 millones. Este último monto se sumaría a los US$ $5.000 millones. Este último monto se sumaría a los US$6.000 millones ya reunidos durante 2026 mediante los títulos Bonares 2027, 2028 y el nuevo Bonar 2029.

«El ministro Luis Caputo fue enfático: ‘salir a los mercados es una opción, no un objetivo’, subrayando la intención de reducir la histórica dependencia del financiamiento externo», destacó Alfredo Marentes, analista de mercados de VT Markets.

La recepción inicial por parte de los mercados internacionales fue favorable. El riesgo país se contrajo hasta alcanzar mínimos que no se registraban desde abril de 2018, mientras que el índice bursátil S&P Merval y las acciones de bancos argentinos en Wall Street avanzaron con fuerza. No obstante, analistas advierten que el esquema resulta ajustado en caso de que el país no logre reabrir el acceso al crédito externo antes de 2027, señalando que la demanda del nuevo Bonar 2029 será un termómetro clave para medir la solidez de la apuesta local.

Por otro lado, la estrategia introduce variables más inciertas en el plano doméstico, debido a que sostener el superávit fiscal y absorber divisas exige mantener una política monetaria y fiscal de carácter contractivo en pleno año electoral. Actualmente, el consumo no registra un despegue sostenido, las familias enfrentan niveles de morosidad récord, el empleo formal privado continúa perdiendo puestos y los salarios reales arrastran una pérdida acumulada relevante respecto a 2023.

Esta coyuntura profundiza una marcada heterogeneidad en el consumo, donde los sectores ganadores como el agro, la energía y la minería muestran recuperación, mientras que la industria, la construcción y el comercio minorista permanecen rezagados. El propio equipo económico reconoce que la reactivación dependerá del empleo, los salarios reales y de que la inflación se desacelere hacia niveles cercanos al 2% mensual para consolidar la mejora en los ingresos.

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