
Trabajadores de ambos centros de salud privados de Bahía Blanca expresan su profunda indignación ante la falta de cumplimiento de acuerdos paritarios y deudas en bonificaciones. Los gremios denuncian la crítica situación mientras las direcciones de los hospitales alegan «colapso financiero» por la quita de subsidios nacionales.
La crisis que atraviesa el sistema de salud privado en Bahía Blanca escaló a un nivel crítico con el incumplimiento en el pago de haberes en dos de los centros asistenciales más importantes de la ciudad: el Hospital Italiano y el Hospital Español. Los trabajadores de la sanidad, nucleados en la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) y representados también por agrupaciones internas de FATSA, han manifestado su «bronca» y desesperación ante la irregularidad en la liquidación de sus salarios y la total omisión de los aumentos pactados en paritarias.
La situación representa un nuevo capítulo en la ya deteriorada relación entre las administraciones de las clínicas y el personal, quienes han llevado adelante medidas de fuerza y retención de tareas, incluyendo «abrazos solidarios» a los hospitales para visibilizar el conflicto sin afectar las emergencias.
El caso del Hospital Italiano: Cobros parciales y deudas acumuladas
En el Hospital Italiano de Bahía Blanca, la tensión se disparó debido a que la administración solo liquidó el 70% del salario correspondiente al último período. Esta medida unilateral generó un profundo malestar, ya que la porción restante del sueldo y otras bonificaciones se encuentran adeudadas.
Según trascendió en las asambleas gremiales, la deuda acumulada con algunos empleados del hospital, que incluyen conceptos de bonos y haberes atrasados, ascendería a sumas considerables, impactando severamente en la economía de las familias que dependen de estos ingresos para enfrentar la creciente inflación. Los delegados sindicales subrayaron que el pago parcial e irregular no solo incumple la ley, sino que es «inaceptable» dada la esencialidad de la labor que realizan los trabajadores de la salud.
Hospital Español: Tres meses sin recomposición salarial
El panorama en el Hospital Español, que en la actualidad se encuentra bajo la órbita de gestión del PAMI, no es menos alarmante. Los trabajadores denuncian que llevan tres meses sin recibir los aumentos salariales correspondientes a los acuerdos paritarios nacionales, lo que implica un congelamiento de facto de sus ingresos en un contexto de altísima inflación.
La falta de recomposición salarial en el Hospital Español, cuya gestión es particularmente sensible por su vínculo con los afiliados a PAMI, provocó un escenario de profunda crisis de recursos humanos. Médicos y otros profesionales han denunciado públicamente una ola de renuncias masivas que afecta áreas críticas como Clínica Médica, ya que los bajos salarios hacen inviable la permanencia en el sector privado local, que no puede competir con otras ofertas laborales.
Los empleados del Español no solo reclaman los incrementos adeudados, sino también el pago de bonos que no fueron liquidados en tiempo y forma, lo que agrava la precarización laboral en la institución. La continuidad de esta crisis amenaza directamente la calidad de la atención de los adultos mayores que dependen del Hospital.
La defensa de las clínicas: Colapso por la quita de subsidios
Desde la vereda de la patronal, las clínicas y hospitales privados de Bahía Blanca, nucleados en la Federación de Clínicas de la Provincia de Buenos Aires (FECLIBA), se defendieron argumentando que el sistema de salud privado de la ciudad está al borde de un «inminente colapso financiero».
Las autoridades de los centros de salud sostienen que la imposibilidad de afrontar los compromisos salariales y los aumentos pactados en paritarias es consecuencia directa de la quita de subsidios y fondos del gobierno nacional, específicamente del extinto Programa de Fortalecimiento de los Equipos de Salud para la Calidad y la Seguridad (FESCAS). Además, señalaron la falta de acompañamiento financiero por parte de las principales obras sociales, como PAMI e IOMA, que continúan abonando las prestaciones con aranceles desactualizados y muy por debajo de los costos reales de operación.
Ante esta situación, las clínicas llegaron a comunicar que liquidarían los haberes con la escala salarial vigente al mes de enero y que, para los meses siguientes, evaluarían la aplicación de nuevos aumentos dependiendo de los fondos que logren percibir, lo que provocó una nueva escalada en el conflicto.
Impacto social y gremial: Pacientes y bases en alerta
El conflicto salarial de la sanidad no solo afecta a los trabajadores, sino que tiene un impacto directo en la sociedad. La retención de tareas, si bien garantiza la atención de urgencias y pacientes internados, genera demoras y la cancelación de turnos programados y consultas ambulatorias, afectando a miles de bahienses.
A nivel gremial, la situación también destapó una interna sindical. Referentes de agrupaciones disidentes han criticado duramente a la actual conducción de ATSA, acusándola de «estar ausente» y de no poner «la cara» para reclamar las deudas, dejando a los delegados de base solos en la defensa de los derechos laborales.
La solución al conflicto parece lejana, ya que las partes sostienen posturas encontradas: los trabajadores exigen el cumplimiento de la ley y de los acuerdos paritarios para mantener un salario digno, mientras que las administraciones privadas reclaman una urgente inyección de fondos estatales o el ajuste de los aranceles de las obras sociales para evitar la quiebra del sistema. Hasta entonces, la sanidad privada de Bahía Blanca continuará operando en estado de emergencia y con el fantasma de la paralización en el horizonte.
