
La economía de Estados Unidos dio una nueva señal de desaceleración. Según el informe oficial publicado este jueves, durante junio se incorporaron 57.000 puestos de trabajo, una cifra significativamente menor a los 113.000 empleos que proyectaba el consenso del mercado financiero.
A pesar de la debilidad en la contratación, la tasa de desempleo experimentó una leve baja, pasando del 4,3% al 4,2%. Sin embargo, los especialistas aclaran que este descenso no responde a una mejora genuina en la actividad, sino a una nueva caída en la participación laboral, lo que significa que menos personas están buscando activamente trabajo. Además, las cifras de los meses previos fueron revisadas a la baja, acentuando la percepción de un mercado menos robusto.
«Las cifras de empleo fueron claramente inferiores a lo esperado y constituyen el dato más débil desde febrero. Si bien la baja de la tasa de desempleo podría parecer contradictoria, se explica por una nueva caída de la participación laboral, lo que refleja un mercado de trabajo menos sólido de lo que sugieren los titulares», explicó Bradford Smith, gestor de carteras de Janus Henderson Investors.
Este escenario se produce en un momento de transición para la Reserva Federal (Fed), que ahora se encuentra bajo el liderazgo de Kevin Warsh. Las cifras actuales alivian la presión sobre el organismo para continuar subiendo las tasas de interés en el corto plazo, especialmente al combinarse con la moderación de otros factores inflacionarios, como el precio internacional del petróleo.
En su primera rueda de prensa, el propio Warsh recordó que los datos de empleo adquieren su verdadero valor tras sus sucesivas revisiones. Con la inflación cediendo y el empleo perdiendo dinamismo, el mercado proyecta con mayor fuerza que la Fed mantendrá una postura de cautela y espera de cara a su próxima reunión.
