
El Gobierno Nacional anunció este jueves el cierre del Instituto Nacional del Cáncer (INC), una institución clave en la lucha contra esta enfermedad, incluyendo el cáncer infantil. La decisión ha generado controversia y se enmarca, según el Ministerio de Salud, en una reestructuración para evitar la duplicidad de tareas y lograr mayor eficiencia. Su presupuesto será absorbido directamente por la cartera sanitaria.
Desde el Ministerio de Salud, a cargo de Mario Lugones, se argumentó en un comunicado que la medida busca «tener un mayor control de las acciones y cumplir con sus funciones de una manera más eficiente». Las autoridades indicaron que, tras un relevamiento exhaustivo en el Instituto, se detectaron «problemas logísticos, medicamentos que se entregaban muy cerca de su fecha de vencimiento y compras ineficientes».
El Instituto Nacional del Cáncer tenía entre sus funciones principales el apoyo a la investigación, la capacitación de profesionales y la distribución de información médica vital. Además, impulsaba programas relacionados con las causas, diagnóstico, prevención y tratamiento del cáncer, así como iniciativas de rehabilitación y atención continua para pacientes oncológicos y su entorno familiar.
La decisión de clausurar el INC ha levantado voces de preocupación en el ámbito de la salud pública y la comunidad médica, quienes resaltan la importancia de un organismo especializado en una patología de tan alto impacto social. Si bien el Ministerio de Salud asegura que la absorción busca optimizar recursos, resta por ver cómo se garantizará la continuidad y profundización de las tareas específicas que el Instituto venía desarrollando en la lucha contra el cáncer en Argentina.
