
El mercado laboral atraviesa un proceso de transformación profunda en este 2026, donde los debates han trascendido la mera contabilización de los días de asistencia presencial a los lugares de trabajo. Las organizaciones, sin importar su escala o volumen de facturación, se encuentran ante la compleja encrucijada de redefinir el valor de la presencialidad sin sacrificar la flexibilidad conquistada por los trabajadores, al tiempo que deben integrar la inteligencia artificial sin deshumanizar los vínculos ni desatender las dinámicas de productividad.
En este marco, el estudio titulado “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral”, realizado de manera conjunta por WeWork y la consultora Michael Page, arrojó datos precisos sobre las expectativas del talento en Argentina. El informe confirma que el modelo de trabajo del futuro no responderá a fórmulas rígidas, sino a la convergencia entre tecnología, espacios con propósito y relaciones interpersonales.
De acuerdo con el relevamiento, la oficina tradicional no ha perdido su razón de ser, pero sí ha sufrido un cambio drástico en su propósito. Actualmente, el 59% de los colaboradores en el país se vuelca por una modalidad de trabajo híbrida, priorizando un esquema de dos días semanales en las instalaciones corporativas. Sin embargo, la motivación para acudir a la sede ya no radica en la ejecución de tareas individuales —que pueden desarrollarse en forma remota—, sino en la necesidad de interacción humana: un 65% valora la integración con el equipo, un 61% enfatiza la construcción de relaciones interpersonales y un 58% busca optimizar la comunicación directa. Ante estas exigencias, las empresas se ven obligadas a rediseñar sus entornos para ofrecer áreas de colaboración combinadas con zonas de concentración y privacidad.
En paralelo, la irrupción de la inteligencia artificial suma una variable determinante en la optimización del tiempo laboral. El 86% de los encuestados considera que la IA incrementa la eficiencia tanto en formatos presenciales como remotos. Asimismo, un 46% asegura que podría ser sensiblemente más productivo en una jornada de menos horas si dispusiera de herramientas avanzadas de automatización.
Pese a estos beneficios técnicos, la adopción de IA no funciona como un factor de atracción para retornar a la presencialidad plena. El 62% de los profesionales rechazó de forma categórica la posibilidad de volver a un esquema 100% presencial bajo la excusa de la implementación de estas tecnologías. «La oficina no está desapareciendo: está cambiando su propósito. Las personas van para aquello que hacemos mejor juntos, mientras que la IA permite ganar eficiencia sin definir dónde debemos trabajar», explicó Diego Kexel, Gerente General de WeWork Latinoamérica, quien remarcó que el verdadero desafío empresarial es articular flexibilidad, desempeño y vinculación humana.
Finalmente, el informe advierte sobre la cautela de los empleados respecto al uso de algoritmos para la evaluación del desempeño: solo el 29% se siente cómodo con la idea de que la IA mida su productividad. Ante este panorama de profundas transformaciones técnicas, la capacitación se posiciona como una demanda prioritaria: el 84% de los participantes manifestó su deseo de recibir formación especializada en inteligencia artificial para potenciar su perfil profesional.
