
Un reciente relevamiento de la Universidad Di Tella expone una creciente brecha entre la inflación percibida por los ciudadanos y los datos del INDEC. Mientras las consultoras alineadas con el organismo oficial estiman un IPC del 2% para mayo, la gente de a pie percibe que los precios subieron más del doble, un 4,23%, reavivando el debate sobre la veracidad de las estadísticas.
La credibilidad de las estadísticas oficiales sobre la inflación en Argentina vuelve a estar bajo el escrutinio público, tras la publicación de un revelador informe del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Este estudio proporciona una base técnica sólida a la persistente disonancia entre los números que informa el INDEC, dirigido por el ex massista Marco Lavagna, y la realidad que perciben los ciudadanos en su día a día. La diferencia es contundente: según la encuesta de la UTDT, la inflación que experimenta la gente en la calle se ubica en torno al doble de lo que se comunica oficialmente.
El relevamiento de la UTDT arroja un dato contundente para mayo: la gente percibe que los precios subieron un 4,23%. Este número contrasta marcadamente con la estimación de la mayoría de las consultoras, que, en línea con el INDEC, proyectan un Índice de Precios al Consumidor (IPC) cercano al 2% para el mismo período. Esta brecha reaviva discusiones sobre la metodología de medición y la representatividad de la canasta de consumo utilizada por el organismo oficial.
La preocupación no se limita al presente. La inflación percibida para los siguientes 12 meses se ubicó en un promedio del 38,8%, una cifra también muy por encima de las estimaciones oficiales, aunque marcó un descenso de dos puntos respecto a la estimación del mes previo. Este dato es crucial, ya que las expectativas inflacionarias tienen un peso significativo en las decisiones de consumo e inversión de los hogares y las empresas. El informe de la UTDT explica que, desde mayo de 2023, incorporaron una nueva pregunta sobre la inflación mensual esperada para los próximos 30 días, notando que «Esta pregunta tiene una mayor tasa de respuesta que la inflación anual, lo que sugiere que en un contexto de elevada incertidumbre probablemente le sea más fácil a la persona contestar lo que cree pasará en un mes».
Desagregación Regional y Diferencias Socioeconómicas en la Percepción
El estudio de la Universidad Di Tella no solo presenta promedios nacionales, sino que también ofrece un valioso desagregado por regiones, revelando matices en la percepción de la inflación. La encuesta indica que para los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el IPC a 12 meses sería del 42,1%, mientras que para el Gran Buenos Aires (GBA), la cifra se ubica en 40,8%, y para el resto del país, la percepción es del 37,3%. Estas diferencias geográficas podrían estar relacionadas con variaciones en los precios de los servicios y bienes de consumo en cada zona.
Otro dato relevante que surge del trabajo es la disparidad en la percepción de la inflación según el nivel de ingresos de los hogares. El estudio revela que la gente de menores recursos percibe la inflación más alta que los de mejor poder adquisitivo. Si bien en ambos sectores se registró una baja en la estimación para los próximos 12 meses, la diferencia sigue siendo significativa. «Los hogares de mayores ingresos pasaron de 40,5% el mes pasado a 37,7% este mes. Los hogares de menores ingresos, de 42,8% a 41%», detalla el informe. Esta brecha se explica, en parte, porque las familias de menores ingresos destinan una mayor proporción de sus ingresos a bienes de primera necesidad, cuyos precios suelen ser los primeros en dispararse en contextos inflacionarios.
El Debate sobre la Canasta y las Ponderaciones del IPC
La raíz de esta «disonancia» entre las cifras oficiales y la percepción ciudadana parece radicar en la metodología de cálculo del IPC. Lo cierto es que «el atraso en la actualización de la canasta y las ponderaciones de los distintos rubros en el IPC distorsionan la medición de la inflación». La canasta de consumo actual del INDEC, según diversas voces críticas, «no representa los verdaderos consumos de los argentinos porque subpondera el peso de servicios, tales como luz, gas y transporte», como denunció en su momento la CGT.
El INDEC realizó una nueva medición para el periodo 2017/2018, que exhibió cambios sustantivos en la canasta de consumo, pero no la aplica actualmente. En esa medición, se instrumentó un crecimiento del porcentaje de gasto que los hogares destinan a servicios como agua, electricidad y gas (desde 9,4% a 14,5%), un incremento en transporte (de 11% a 14,3%), y un aumento en comunicaciones (de 2,8% a 5,2%). En contraposición, se observó una reducción de la ponderación de alimentos (de 27% a 22,7%). La falta de aplicación de esta canasta más actualizada podría ser uno de los factores que contribuyen a la divergencia entre los datos oficiales y la realidad percibida por la población.
En el Congreso, de manera sigilosa, se ha comenzado a analizar la posibilidad de reflotar el IPC Congreso, una medición alternativa que se creó durante la gestión de Guillermo Moreno, precisamente como una respuesta a la falta de credibilidad de las cifras oficiales de ese entonces. Este resurgimiento del debate legislativo sobre la medición de la inflación subraya la urgencia de abordar la cuestión y restaurar la confianza en las estadísticas que son vitales para la toma de decisiones económicas y el bienestar de los ciudadanos.
