
La secretaria General de la Presidencia rompió su silencio mediático para responder a las afirmaciones de la defensa de la entidad deportiva. En el marco de una investigación por presunta evasión impositiva que involucra a Pablo Toviggino, la funcionaria descartó cualquier tipo de «solución política» y derivó el conflicto al ámbito judicial.
La tensión entre el Gobierno Nacional y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) sumó un nuevo y determinante capítulo tras las declaraciones de Karina Milei. La secretaria General de la Presidencia utilizó sus canales oficiales para despegarse de las insinuaciones vertidas por el abogado de la entidad, Gregorio Dalbón, quien había sugerido la posibilidad de un acuerdo político para resolver la situación judicial de los dirigentes de la calle Viamonte.
El conflicto escaló luego de que Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, se presentara ante los tribunales de Comodoro Py para entregar un escrito en el marco de una causa que investiga presuntos delitos fiscales. Al salir de la sede judicial, Dalbón afirmó ante la prensa que el conflicto era de naturaleza política y que «posiblemente» se arreglaría con Karina Milei, deslizando además acusaciones contra el asesor Santiago Caputo por una supuesta intención del Estado de intervenir en la asociación.
Una respuesta directa y el fin de las especulaciones
Ante estas versiones, Karina Milei reactivó su cuenta en la red social X para emitir un mensaje contundente: «Conmigo ustedes no tienen nada que arreglar. Están en manos de la justicia y si son culpables tendrán que pagar con todo el peso de la ley. Fin». De esta manera, la Casa Rosada cerró la puerta a cualquier negociación paralela y reafirmó la postura de dejar el caso bajo la órbita del Poder Judicial.
Pablo Toviggino enfrenta actualmente una acusación formal por la presunta retención indebida de aportes jubilatorios y tributos. La denuncia, impulsada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), señala que la AFA habría omitido depositar más de 19 millones de pesos correspondientes a los aportes de empleados de diversos clubes. A esto se le suma una investigación por evasión del Impuesto a las Ganancias durante el ejercicio de 2024.
El trasfondo diplomático y el caso Nahuel Gallo
La disputa entre la gestión de Javier Milei y la conducción de Claudio «Chiqui» Tapia no se limita únicamente a lo fiscal. En los últimos días, la liberación del gendarme Nahuel Gallo en Venezuela —quien regresó al país bajo gestiones directas de la AFA— profundizó la grieta institucional.
Mientras que el Gobierno Nacional analiza investigar el rol de la entidad deportiva por una presunta «extralimitación de funciones» o «entorpecimiento de las relaciones diplomáticas», desde la AFA defienden su accionar. El abogado Gregorio Dalbón argumentó que la intervención se produjo ante una supuesta «inacción» estatal de más de quince meses, durante los cuales el compatriota permaneció detenido en condiciones inhumanas.
«La AFA no se arrepiente y lo haría de nuevo», sentenció el letrado, asegurando que facilitar el regreso de un argentino no constituye un acto hostil contra la política exterior, sino un acto de humanidad exitoso. Con este panorama, la relación entre el Estado y la casa madre del fútbol se encuentra en uno de sus niveles más críticos, con múltiples frentes judiciales y políticos abiertos de manera simultánea.
