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La nueva CGT se planta ante el Gobierno: “No vamos a aceptar ninguna reforma laboral regresiva”

Cristian Jerónimo, flamante cosecretario general de la CGT, fue tajante al rechazar cualquier proyecto de ley que implique una quita de derechos laborales adquiridos. La central obrera acusa al Gobierno de Javier Milei de priorizar la especulación financiera sobre la industria y el empleo, y advierte que no descarta nuevas movilizaciones o paros generales.

 

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha marcado un rumbo de clara confrontación con el Gobierno de Javier Milei en lo que respecta a la agenda laboral. Cristian Jerónimo, uno de los nuevos cosecretarios generales de la central obrera y dirigente del Sindicato del Vidrio, fue el vocero de la postura sindical, ratificando la negativa a cualquier intento de reforma que sea considerada regresiva.

En diálogo con El Destape, Jerónimo advirtió que la CGT «no va a aceptar ninguna medida que implique pérdida de derechos» y llamó a la dirigencia a enfocarse en la construcción de una propuesta que implique más derechos, y no menos, para los trabajadores.

 

El rechazo a la “modernización” regresiva

 

El sindicalista fue directo al criticar el discurso de “modernización” laboral que impulsa el oficialismo. “Nosotros no vamos a aceptar ninguna reforma que sea regresiva, con quita de derechos adquiridos. Estamos convencidos de eso”, afirmó.

Jerónimo contrastó la visión del Gobierno con las discusiones laborales a nivel global. “Si quieren hablar de modernización laboral, hablemos en serio. En el mundo se está discutiendo reducir la jornada laboral a seis horas, y acá te plantean duplicarla a doce. Es una locura. La CGT va a estar totalmente en contra de cualquier reforma regresiva”, remarcó, asegurando que la central ya decidió no acompañar modificaciones que precaricen las condiciones laborales.

 

Desconfianza política y la crítica económica

 

El dirigente sindical negó rotundamente que existan acuerdos internos con el oficialismo, desmintiendo versiones que indicaban que figuras como Gerardo Martínez podrían mediar para apoyar el plan de Milei. Jerónimo aclaró que la participación del gremio de la construcción en el Consejo de Mayo fue una decisión orgánica de la CGT, pero que no implica un respaldo a las políticas del Gobierno.

La central sindical reafirma su defensa de la negociación sectorial a través de los convenios colectivos de trabajo (CCT), considerando que cada gremio es el actor idóneo para adecuar o modernizar sus condiciones. “Lo que el Gobierno quiere imponer es un proceso regresivo. Hasta ahora, todo lo que propuso fue en contra de los trabajadores”, sostuvo.

Además de la crítica laboral, Jerónimo cuestionó duramente el modelo económico del Ejecutivo. “En Argentina no se prioriza la industria ni los procesos productivos. Se prioriza la especulación financiera. Entonces, ¿qué sentido tiene negociar si las políticas van a contramano de lo que demandan los trabajadores?”, se preguntó, marcando la distancia ideológica con el proyecto libertario.

 

Escenario de conflicto: paros y movilizaciones

 

Ante la posibilidad de medidas de acción directa, el cosecretario general confirmó que la CGT no descarta nuevas movilizaciones o paros generales. «Vamos a agotar todas las instancias, pero la herramienta está. No descartamos nada”, aseguró. La conducción tripartita de la central, que también integran Jorge Sola (Seguros) y Octavio Argüello (Camioneros), se encuentra definiendo la agenda de trabajo inmediata con un mensaje unívoco: “Ni un paso atrás”.

El reclamo de la central obrera también se extiende a la crítica por el congelamiento y la falta de homologación de las paritarias. Jerónimo desafió al Gobierno a respetar el concepto de “libertad” que pregona, permitiendo la libre discusión salarial entre privados. Anticipó que la CGT buscará reunirse con el ministro de Trabajo, Omar Yasin Cordero, para exigir la actualización salarial y defender la negociación colectiva como pilar del sistema laboral argentino.

La nueva conducción de la CGT se erige así como el principal contrapeso social frente al modelo de ajuste y desregulación de Javier Milei. El mensaje es claro y contundente: “No habrá reforma laboral sin conflicto”.

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