
En agosto, las y los argentinos compraron dólares para ahorro por un total neto de u$s3.538 millones, según datos del Banco Central (BCRA). Lo impactante: más de la mitad de esa suma —el 53,1%— se destinó al llamado “rulo” con el dólar contado con liquidación (CCL), un mecanismo de arbitraje financiero que permite aprovechar la brecha entre los distintos tipos de cambio para obtener ganancias rápidas, dejando en evidencia la magnitud de la timba financiera que impera en el mercado argentino.
Cómo se hace el rulo financiero con el dólar
El “rulo” se basa en la compra de dólar oficial (más barato) para luego venderlo en el mercado financiero mediante CCL, obteniendo una diferencia por la brecha cambiaria. Grandes jugadores —aprovechando cuentas en el exterior y usando sus propios CUIT— fueron señalados como los principales operadores de esta maniobra, que incluso permitió que empresas cancelaran deudas a un valor cercano al dólar mayorista, lejos del valor de mercado.
La magnitud del fenómeno obligó al BCRA a reinstaurar la “restricción cruzada”: toda persona que compra dólares al tipo de cambio oficial deberá firmar una declaración jurada donde se compromete a no vender MEP ni CCL por tres meses. Aunque la medida apunta a frenar el drenaje de reservas, también puede encarecer la brecha cambiaria, desincentivando la tenencia de pesos en un contexto donde, como sostiene el economista Federico Machado, “cuanto menos convertible es la moneda, menos vale”.
El fenómeno confirma que, pese a una baja frente al mes anterior, el ahorro en moneda extranjera sigue siendo el principal “grifo de salida” de dólares del sistema. El masivo flujo hacia maniobras especulativas como el “rulo” expone, una vez más, la dificultad de estabilizar el mercado y el alto costo de mantener políticas cambiarias restrictivas que, lejos de frenar la fuga, terminan alimentando la bicicleta financiera.
