
La causa judicial impulsada para combatir el abigeato y el circuito ilegal de carne en la región sur registró un significativo avance en las últimas horas, luego de una serie de medidas de prueba practicadas en el partido de Villarino. La instrucción del expediente está a cargo del Equipo de Delitos Rurales, bajo las directivas expresas de la fiscal Marina Lara, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIJ) N.º 7 del Departamento Judicial de Bahía Blanca.
A partir de los elementos de convicción reunidos en el legajo sumarial, el Juzgado de Garantías N.º 3 libró las correspondientes órdenes de allanamiento, las cuales fueron cumplimentadas de manera simultánea por efectivos del Comando de Prevención Rural (CPR) de Villarino. Como resultado de los procedimientos, se logró el secuestro de casi 600 kilogramos de productos cárnicos cuya procedencia se vincula directamente con la faena clandestina y la sustracción de ganado en la zona.
El origen de la causa y la modalidad delictiva
La acción de la Justicia avanza formalmente contra un sujeto imputado por la presunta violación a las leyes de policía sanitaria animal. Las actuaciones se iniciaron de oficio el pasado 5 de octubre de 2026, a partir de una serie de denuncias formuladas por productores rurales del sector de Médanos, quienes venían alertando sobre reiterados casos de abigeato y el faenamiento de vacunos en sus respectivos establecimientos.
De acuerdo con las pruebas y testimonios recabados por los investigadores a lo largo de las pesquisas, el individuo investigado realizaba de manera sistemática tareas de faena clandestina de ganado bovino. Posteriormente, el imputado comercializaba los cortes de carne de forma particular y directa entre diversos compradores, careciendo en absoluto de habilitaciones municipales o provinciales y omitiendo las condiciones sanitarias mínimas exigidas por la reglamentación vigente, lo que derivó en la configuración de un grave riesgo latente para la salud de la población.
Los allanamientos y los elementos secuestrados
Los procedimientos policiales se desplegaron en dos objetivos diferenciados que permitieron constatar la infraestructura utilizada para el procesamiento y acopio de la carne ilegal:
Quinta arrendada sobre la Ruta Nacional 22: En este predio de explotación rural, el personal actuante procedió al secuestro de 13 bolsas de nylon que contenían un total de 15 kilogramos de carne bovina fraccionada, además de diversos elementos, herramientas y utensilios habitualmente empleados para la faena de animales en pie.
Domicilio particular del imputado: En la finca situada sobre la calle San Martín al 880 de la localidad de Médanos, la comitiva policial logró incautar la cantidad de 581,460 kilogramos de cortes cárnicos sin documentación ni trazabilidad sanitaria. El producto se encontraba distribuido y almacenado en cinco freezers de gran capacidad. Asimismo, se procedió al secuestro de anotaciones de ventas, registros contables informales y el teléfono celular del acusado.
Todos los elementos y cortes secuestrados quedaron a disposición de la fiscalía interviniente y serán sometidos a peritajes técnicos y veterinarios, cuyos dictámenes resultarán determinantes para establecer las calificaciones legales definitivas y los próximos pasos procesales a seguir en la causa.
Los graves riesgos del consumo de carne sin trazabilidad
La comercialización de carne procedente del abigeato y de la faena al margen de los canales oficiales encendió las alarmas sanitarias en toda la región debido al inminente peligro que representa para la salud humana. Al circular por fuera de los circuitos formales de faena e inspección, estos alimentos eluden todo control veterinario y bromatológico obligatorio, transformándose en vehículos directos de bacterias altamente peligrosas como Escherichia coli —agente causal del Síndrome Urémico Hemolítico (SUH)—, Salmonella y Listeria.
El riesgo más severo radica en la ausencia total de inspección ante mortem y post mortem en los animales, los cuales frecuentemente son faenados estando enfermos o en entornos con elevados niveles de contaminación. Esta práctica incrementa de manera drástica la transmisión de enfermedades zoonóticas graves como la triquinosis en cerdos, la brucelosis y la tuberculosis bovina, patologías parasitarias e infectocontagiosas que pueden generar desde secuelas musculares y neurológicas irreversibles hasta el deceso de los pacientes.
A estas complicaciones se suman las precarias condiciones de transporte y almacenamiento en los circuitos clandestinos, donde se interrumpe de forma continua la cadena de frío y se promueve la contaminación cruzada mediante el uso de agua no potable y la exposición a plagas. Ante este cuadro de situación, los organismos de sanidad animal y la Justicia recordaron a la comunidad que adquirir productos cárnicos sin los sellos de inspección correspondientes no solo estimula el delito de abigeato, sino que pone en riesgo directo la vida de los consumidores.


