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Memoria y soberanía en el Miravalles: Bahía Blanca recordó a sus héroes de Malvinas

El tradicional café de la Estación Sud fue el escenario de una nueva jornada del ciclo «Bahía Blanca No Olvida». El encuentro combinó testimonios de veteranos, intervenciones artísticas y una profunda carga emotiva frente a un salón colmado.


Este sábado, el pasado y el presente se encontraron en una de las mesas del Café Miravalles. El histórico bastión de la Avenida Cerri, que a lo largo de las décadas supo cobijar a figuras de la talla de Carlos Gardel y Luis Sandrini, volvió a transformarse en un centro cultural vivo para cumplir con un ritual ciudadano: el ejercicio de la memoria sobre la gesta de Malvinas.

Bajo la dirección de José Valle, el ciclo «Un vermut con la historia» propuso una jornada que trascendió el simple relato cronológico para convertirse en un homenaje sensorial. La actividad comenzó con el arte del fileteador Sergio Grasso, cuya placa quedó incorporada a la estética del bar como un nuevo testimonio de su compromiso con la identidad local.

El arte como puente hacia las islas

La música cumplió un rol fundamental en la construcción del clima de respeto que dominó la tarde. La voz de Gaby, al interpretar «A Daniel, un chico de la guerra», logró transportar a los presentes al crudo escenario de 1982. La cuota de nostalgia se profundizó con la participación de Guillermo De La Fuente y su hijo David, quienes entonaron «Aquellos Otros», simbolizando el traspaso generacional de la causa malvinera.

El rigor histórico estuvo a cargo de César Puliafito, quien moderó el panel con la precisión necesaria para contextualizar los relatos. Sin embargo, el momento de mayor impacto llegó con los testimonios en primera persona de los veteranos Guillermo De La Fuente, Diego Friedrich y Alejandro Meringer, quienes le pusieron piel y voz a una herida que, a 44 años de la guerra, sigue presente en el sentimiento de la comunidad bahiense.

Un refugio de cultura y valores

El cierre del evento, que contó con la participación de la poeta Celina Costa y la música de Dai Redolfi junto a Cristina Marinissen, reflejó la vigencia del Café Miravalles como un espacio de resistencia cultural. Entre el público se observó una mezcla de vecinos, funcionarios y autoridades, todos unidos por la misma consigna de reconocimiento a los excombatientes.

Al caer la tarde en las inmediaciones de la Estación Sud, la jornada concluyó con la certeza de que estos espacios son fundamentales para mantener viva la historia de la patria. El ciclo «Bahía Blanca No Olvida» demostró, una vez más, que la soberanía también se defiende a través del arte, la palabra y el encuentro compartido.

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