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Menos autos en la ruta, menos vacaciones: cayó el flujo turístico hacia la Costa Atlántica

Un informe oficial de AUBASA revela que durante la primera quincena de enero circularon más de 100 mil vehículos menos rumbo a los destinos bonaerenses que en 2025. El dato confirma la baja en la cantidad de turistas y anticipa un impacto directo en la economía regional.

No siempre los termómetros del turismo están en los hoteles o en la arena. A veces, la señal más clara aparece sobre el asfalto. Eso es lo que muestran los datos difundidos por AUBASA, que permiten poner cifras concretas a una percepción extendida a lo largo de la Costa Atlántica: este verano hay menos turistas.

Según el informe dado a conocer por Pablo Ceriani, gerente general de Autopistas de Buenos Aires, el tránsito hacia la Costa Atlántica cayó un 7,2% interanual durante la primera quincena de enero, en comparación con el mismo período de 2025. En términos absolutos, la baja equivale a más de 100 mil vehículos menos circulando por los principales corredores turísticos de la provincia.

En un país donde el auto particular sigue siendo el medio predominante para viajar en vacaciones, la lectura del dato resulta directa. Menos vehículos en la ruta implican menos familias llegando a los destinos de verano y, en consecuencia, menos consumo, menor ocupación y una retracción general de la actividad económica vinculada al turismo.

La caída del tránsito no aparece como un fenómeno aislado. Por el contrario, se articula con otros indicadores que ya habían encendido señales de alerta en el arranque de la temporada. Operadores turísticos y cámaras empresarias vienen advirtiendo estadías más cortas, mayor cautela en el gasto diario y una fuerte reducción del consumo, especialmente en rubros como gastronomía, comercio y servicios recreativos.

En la provincia de Buenos Aires, los primeros balances oficiales hablan incluso de un desplome del consumo de hasta el 21% en algunos destinos, una cifra que termina de completar el cuadro. El movimiento fue menor aun en semanas históricamente fuertes, como los primeros días de enero, que suelen marcar el pulso de toda la temporada.

Ceriani fue explícito al analizar el impacto de los números. “Menos autos en la ruta significa menos turismo, menos consumo y menos trabajo”, sostuvo, y vinculó el retroceso con el contexto económico general y la pérdida de poder adquisitivo de las familias, que limita la posibilidad de sostener vacaciones prolongadas o repetir escapadas.

Más allá de la lectura política, el dato duro es difícil de relativizar. La Costa Atlántica bonaerense concentra una porción clave del turismo nacional y depende en gran medida del flujo sostenido de visitantes durante enero y febrero. Una merma de esta magnitud en el tránsito impacta no solo en hoteles y alquileres temporarios, sino en toda la economía regional, desde estaciones de servicio y comercios hasta miles de trabajadores temporarios que dependen de la temporada alta.

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