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Milei descartó vetar el Presupuesto y ratificó el déficit cero: “Con rojo fiscal no hay paraíso”

El Presidente confirmó que no vetará el Presupuesto aprobado en Diputados y que avanzará con reasignaciones para garantizar el equilibrio fiscal. El proyecto pasó al Senado en medio de tensiones con la oposición y un fuerte conflicto con el PRO.


El presidente Javier Milei descartó vetar el proyecto de Presupuesto que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y confirmó que, aun con los cambios introducidos por la oposición, avanzará para garantizar el déficit cero, eje central de su programa económico. El texto ahora será tratado por el Senado, donde el oficialismo confía en lograr su aprobación definitiva.

En una entrevista con Luis Majul en el programa La Cornisa, Milei fue enfático al sostener que la regla fiscal no está en discusión. “Lo que sí vamos a hacer es acomodar las partidas. Lo vamos a corregir por la vía de la reasignación de gastos o de la reformulación de los recursos”, afirmó. Y agregó una definición que resume su mirada económica: “Con déficit no hay paraíso”.

Un Presupuesto aprobado con cambios clave

La votación en Diputados dejó expuesto un revés político para el oficialismo. Si bien el Presupuesto fue aprobado con 132 votos afirmativos, 97 negativos y 19 abstenciones, la oposición logró excluir el Capítulo XI, que contemplaba la derogación de las leyes de emergencia en discapacidad y el financiamiento universitario.

Desde el Gobierno consideraban ese capítulo fundamental para sostener el equilibrio fiscal, ya que permitía desactivar gastos extraordinarios que presionan sobre las cuentas públicas. Sin embargo, Milei optó por no vetar el texto y avanzar con una estrategia alternativa: aprobar el Presupuesto en el Senado y luego realizar ajustes mediante reasignaciones presupuestarias y herramientas administrativas.

El déficit cero como dogma

Desde su llegada a la Casa Rosada, Milei sostiene que el déficit fiscal es “inmoral” y que representa la principal causa de la inflación y la inestabilidad económica. El Presupuesto 2025 fue diseñado bajo esa premisa, con un “blindaje al equilibrio fiscal” que busca eliminar cualquier desfasaje entre ingresos y gastos del Estado.

“Vamos a buscar la forma, por todos los medios, de conseguir el déficit cero sin subir impuestos”, reiteró el Presidente. En ese sentido, el Gobierno insiste en que el ajuste debe realizarse exclusivamente por el lado del gasto, sin afectar la presión tributaria.

El ajuste y la presión sobre las provincias

La estrategia fiscal del Ejecutivo implica una profunda reestructuración del gasto público. Durante la presentación original del Presupuesto, en septiembre de 2024, Milei había exigido a los gobernadores un ajuste equivalente a 60.000 millones de dólares, con el objetivo de reducir el gasto consolidado al 25% del Producto Bruto Interno.

El Presidente volvió a insistir en que las provincias deben hacerse cargo de sus propias cuentas y dejar de depender de las transferencias discrecionales de la Nación. “Cada jurisdicción tiene que ordenar su Estado”, es el mensaje que se repite desde el Palacio de Hacienda y la Casa Rosada.

Ruptura política con el PRO

El debate presupuestario también dejó al descubierto una creciente tensión política entre La Libertad Avanza y su principal aliado parlamentario, el PRO. El punto de quiebre se produjo con la designación de auditores en la Auditoría General de la Nación (AGN), votada de madrugada con el aval del oficialismo y el kirchnerismo, pero sin el acompañamiento del bloque macrista.

El jefe del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo, presentó un amparo judicial para anular las designaciones de Rita Mónica Almada, Juan Ignacio Forlón y Pamela Calletti. En su presentación denunció irregularidades y violaciones constitucionales, y acusó al presidente de la Cámara, Martín Menem, de haber “repartido cargos” sin consenso político.

La acción judicial marcó la primera confrontación formal entre ambos espacios y abrió un nuevo frente de conflicto que podría complicar futuras negociaciones legislativas.

El Senado, la próxima prueba

Con el proyecto ya en la Cámara Alta, el Gobierno apuesta a una aprobación sin modificaciones para evitar que el Presupuesto vuelva a Diputados. La expectativa oficial es cerrar el trámite esta semana y luego avanzar con los ajustes técnicos necesarios para sostener el equilibrio fiscal.

Mientras tanto, Milei confía en que su política de déficit cero seguirá siendo el eje ordenador de la gestión, aunque reconoce que las tensiones políticas podrían condicionar el escenario parlamentario en 2026. Para el Presidente, sin embargo, la consigna es innegociable: ordenar las cuentas públicas es la condición indispensable para cualquier recuperación económica.

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