
La medida apunta a controlar el acceso a terapias y tratamientos y medir los trayectos y traslados con acompañantes terapéuticos. Tanto familiares como trabajadores advierten que es persecutorio y que implica controlar sólo a beneficiarios y prestadores, cuando la Superintendencia de Servicios de Salud debería regular a obras sociales y prepagas.
Tiempo Argentino/a>
