
El secretario de Trabajo, Julio Cordero, ratificó este miércoles ante el Senado que la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional “va a aplicar para los nuevos trabajos” y no afectará a las relaciones laborales vigentes. Durante su exposición en el plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto y Hacienda, el funcionario subrayó que “los anteriores tienen los derechos consagrados”, en respuesta a las críticas formuladas por sectores del kirchnerismo durante el inicio formal del debate legislativo.
En ese contexto, Cordero explicó que la iniciativa contempla excepciones puntuales vinculadas a situaciones en curso. Según precisó, existen “institutos” donde sí se da una aplicación retroactiva, como en el caso de “los juicios pendientes” o la “baja de cargas”. Además, remarcó que actualmente muchas personas eligen desempeñarse como “autónomas” y que, dentro de la relación de dependencia, el objetivo es restituir el “poder de organización” y el “control” al empleador. “Si una relación llegara a ser riesgosa, en vez de estar fomentando, estamos perjudicando”, advirtió.
El secretario de Trabajo también destacó que la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, impartió una instrucción clara para que “se conservaran los derechos esenciales de los trabajadores”. Ese punto fue uno de los principales focos de cuestionamiento del kirchnerismo, que más temprano intentó frenar la integración de las comisiones. Desde ese espacio anticiparon que podrían recurrir a la Justicia, aunque desde el oficialismo recordaron que el pleno del Senado es soberano y que cualquier controversia podrá saldarse con votos en el recinto.
Durante la misma jornada expuso la subsecretaria de Política Industrial del Ministerio de Economía, Carolina Ramos, quien puso el foco en el capítulo de la ley destinado a las pymes. Allí señaló tres ejes centrales: los umbrales de inversión para equipararlas con empresas de mayor tamaño, la amortización acelerada según el tipo de bienes y la devolución del IVA asociado a esas inversiones. Desde la Casa Rosada, uno de los representantes calificó el debate como “un momento histórico” y afirmó: “No podemos mirar hacia otro lado y seguir teniendo sólo diálogos y sin resultados”.
La postura oficial contrastó con la del senador Mariano Recalde, quien rechazó de plano la iniciativa. “El empleo no está estancado, sino en caída. Se perdieron 250.000 puestos y cerraron 22.000 empresas, según ARCA. Nunca una ley laboral logró que se genere empleo, en la Argentina y en el mundo”, sostuvo. El legislador enumeró una extensa lista de objeciones, que incluyeron cambios en indemnizaciones, contratos, vacaciones, jornadas laborales y condiciones de trabajo, anticipando un debate profundo y con fuertes cruces políticos en el Senado.

