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Un avance “hormético” contra la diabetes: Científicos argentinos logran que las células productoras de insulina se vuelvan resistentes

Un equipo de investigadores del CONICET y la Universidad Austral, liderado por Marcelo J. Perone, reveló un mecanismo de adaptación en las células beta del páncreas. Descubrieron que una dosis muy baja de una citoquina inflamatoria, conocida por ser dañina en altas concentraciones, puede preparar a las células para resistir futuros daños, abriendo la puerta a nuevas estrategias terapéuticas.

Científicos argentinos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Austral (IIMT, CONICET-AUSTRAL) han dado un paso significativo en la comprensión de la biología celular de la diabetes. La investigación, encabezada por el científico Marcelo J. Perone y con la participación crucial de la becaria Carolina Sétula, ha descubierto que las células pancreáticas productoras de insulina, conocidas como “células beta”, poseen un mecanismo para volverse resistentes al daño y defenderse de la inflamación que caracteriza a esta enfermedad.

El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista científica Cell Death & Disease, postula que exponer las células beta a situaciones de estrés moderado les permite adaptarse y resistir agresiones posteriores que, en otras circunstancias, provocarían su muerte o disfunción, y por ende, la falta de insulina que desencadena la diabetes.

El rol protector de lo «dañino»: el fenómeno de la hormesis

 

La clave del descubrimiento radica en la dosis de una molécula inflamatoria específica: la interleuquina-1 beta ($\text{IL-1}\beta$). Históricamente, esta citoquina ha sido asociada a efectos perjudiciales, ya que en concentraciones elevadas se sabe que induce la disfunción o la muerte de las células beta, favoreciendo el desarrollo de la diabetes.

Sin embargo, tras dos décadas de investigación, el equipo de Perone reveló un efecto totalmente opuesto al aplicar $\text{IL-1}\beta$ en concentraciones muy bajas, similares a las que circulan normalmente en la sangre bajo condiciones fisiológicas y mucho menores que las observadas durante procesos inflamatorios.

El Dr. Perone detalla el hallazgo: “Nuestro estudio reveló que cuando se aplica en concentraciones muy bajas… la $\text{IL-1}\beta$ puede activar mecanismos de adaptación que vuelven a las células beta más resistentes frente a futuras agresiones”. Este mecanismo es conocido en biología como hormesis, un fenómeno por el cual una sustancia que es nociva en grandes cantidades, puede conferir resistencia y efectos protectores en dosis muy pequeñas. En este caso, lo que antes se consideraba únicamente perjudicial, podría ser una herramienta protectora.

Implicaciones para el tratamiento de una enfermedad global

 

La diabetes mellitus es una de las enfermedades metabólicas crónicas más prevalentes a nivel mundial, afectando a más de 500 millones de personas. Se presenta principalmente en dos formas:

  • Diabetes Mellitus Tipo 1: Históricamente asociada a la etapa infanto-juvenil, es una enfermedad autoinmune donde el cuerpo ataca y destruye las células beta, llevando a la dependencia de insulina.

  • Diabetes Mellitus Tipo 2: La forma más común, que afecta a alrededor del 10 al 12% de la población mundial, y se caracteriza por la resistencia a la insulina y la posterior disfunción y deterioro progresivo de las células beta debido a la inflamación crónica.

“Comprender en detalle las moléculas que intervienen en procesos intracelulares que incrementen la resiliencia de las células beta ayudará a prevenir o tratar enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus. Nuestro hallazgo abre la puerta al diseño de nuevas terapias para la diabetes”, subraya Perone.

Este descubrimiento tiene un potencial impacto terapéutico para ambas formas de la enfermedad. En la diabetes tipo 1, se podría buscar formas de inducir esta resiliencia antes de que ocurra el ataque autoinmune. En la diabetes tipo 2, donde la inflamación crónica es un factor determinante en el deterioro celular, inducir el fenómeno de hormesis podría prolongar la vida útil y la funcionalidad de las células productoras de insulina.

El equipo de investigación ahora buscará profundizar el conocimiento de los mecanismos intracelulares exactos que confieren esta resiliencia, con el objetivo de trasladar estos hallazgos del laboratorio a ensayos clínicos que permitan desarrollar nuevas terapias para una enfermedad que impone un gran impacto sanitario y socioeconómico a nivel global.

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