
Una empleada del Registro Civil del municipio de Borgo Virgilio, en Italia, detectó irregularidades cuando una presunta mujer de 85 años se presentó para renovar su documento de identidad. Según describió la funcionaria, la persona llegó vestida con cabello corto de corte femenino, un leve maquillaje, una blusa estampada estilo años setenta, un collar de perlas y aros antiguos, pero mostraba rasgos físicos que no coincidían con su edad declarada.
Consultadas por este hecho, fuentes municipales señalaron que “el señor tenía una piel masculina y la edad no parecía la de una mujer de 85 años”. La empleada también observó “vello visible en el cuello” y marcas en la piel compatibles con el crecimiento de barba.
Ante la sospecha, la trabajadora informó a sus superiores, quienes dieron aviso al síndaco de Borgo Virgilio, Francesco Aporti, y a la policía local. Aporti explicó que “todo nace de la intuición de una empleada del Registro Civil”.
A partir de allí se inició una investigación interna. Los agentes compararon la foto tomada en el municipio dos semanas antes con la imagen del documento vencido hacía diez años. Según el intendente, “la semejanza era evidente, pero también era evidente que no podía ser la señora Dall’Oglio”.

La policía local revisó además las cámaras del municipio. En ellas se observó que la supuesta anciana había llegado manejando un automóvil. Aporti detalló: “Vieron que la mujer llegó en coche. Alarma: la señora no tiene registro de conducir”.
Luego se revisaron bases sanitarias y administrativas italianas. El intendente confirmó: “La señora no figuraba en ningún lugar: sin consultas médicas, sin urgencias, sin médico de cabecera”. Tampoco había movimientos recientes asociados a su hijo.
Durante la revisión se detectó además que, a nombre de Graziella Dall’Oglio, continuaban presentándose declaraciones de ingresos todos los años. Aporti precisó: “Eran declaraciones anuales de 53 mil euros”. Esa cifra corresponde a la pensión de reversión del marido, médico fallecido, y a rentas de propiedades familiares —viviendas y terrenos—.
Tras una semana de verificación, el municipio decidió citar nuevamente a la presunta anciana para completar el trámite. Como no poseía teléfono, el aviso se realizó al hijo. Según relató Aporti, “él respondió muy gentilmente: ‘le aviso a mamá y buscaré la forma de acompañarla’”.

Cuando el individuo regresó al municipio, lo hizo nuevamente vestido como mujer. El intendente lo describió así: “Se presentó vestido como una anciana, maquillado, con peluca, voz femenina con notas masculinas”. En el intercambio, admitió ser el hijo de la mujer fallecida.
Según la investigación, el hombre, enfermero y hoy desempleado, habría suplantado a su madre durante años para seguir cobrando la pensión y gestionando el patrimonio familiar.
Luego de la confesión, los agentes solicitaron realizar una inspección en la vivienda. Aporti lo confirmó: “Los agentes le pidieron hacer un control en la casa de la madre y él aceptó”. Durante el procedimiento, hallaron un cuerpo momificado en una de las habitaciones.
Ante la consulta sobre la identidad del cuerpo hallado, Aporti respondió: “Probablemente, sí sea ella, pero eso podrán confirmarlo únicamente los investigadores”.
De acuerdo con los registros municipales, la última vez que la mujer había estado físicamente en dependencias del Estado fue hace diez años, durante la renovación de su último documento. La justicia italiana investiga el caso por posible fraude previsional, estafa agravada y ocultamiento de cadáver.
