
Franco Borelli, psicólogo deportivo y figura clave en el plantel de Olimpo (Federal A) y la Asociación Bahiense de Básquet (ABB), alzó la voz sobre la necesidad de consolidar la salud mental en el deporte local. Afirma que factores como la presión, la lesión y la cohesión grupal merecen la misma planificación que la rutina física, un área aún incipiente en la mayoría de los clubes.
La Psicología en el Vestuario: Un cuarto pilar en la preparación del deportista
En un escenario deportivo cada vez más profesionalizado, donde las diferencias físicas y técnicas se achican, la mente emerge como el factor de desequilibrio. La psicología deportiva, una disciplina relativamente joven con origen en la década del ’60, se ha transformado en una herramienta indispensable para alcanzar el máximo rendimiento, gestionando los desafíos internos que enfrenta cualquier atleta.
Franco Borelli, Licenciado en Psicología con especialización en el ámbito deportivo y en terapia cognitivo-conductual, es uno de los profesionales que impulsa esta visión en Bahía Blanca. En una profunda entrevista con Deportes 1080, Borelli —quien desde su egreso en 2021 trabaja activamente en el Club Olimpo y en programas de formación—, expuso la dicotomía que vive la ciudad: cuna de talentos, pero con una incorporación lenta de la salud mental en las estructuras deportivas.
«Nosotros nos enfocamos en fenómenos cruciales como la motivación, la confianza, la concentración y la gestión de la ansiedad,» detalló Borelli. Sin embargo, enfatizó que el trabajo va más allá del rendimiento en el campo: «También en cuidar la salud mental del deportista, porque lo que pasa fuera del deporte influye directamente adentro». La vida personal, con sus complejidades, es una variable que el cuerpo técnico no puede ignorar.

El rol de Borelli en Olimpo: Equilibrio bajo la presión del ascenso
El trabajo de Borelli en el plantel profesional de Olimpo, que compite en el exigente Torneo Federal A, ilustra la importancia de su función. El psicólogo deportivo no solo está en la cancha y los entrenamientos, sino que opera como un «nexo» permanente entre los jugadores y el cuerpo técnico. Esta posición de observador y confidente es fundamental para anticipar y resolver conflictos internos o tensiones generadas por la competencia y la afición.
«Observo entrenamientos, asisto a los partidos de local y acompaño emocionalmente al grupo,» relató. Este seguimiento constante es crucial en un contexto de alta presión como es el Federal A, donde el objetivo principal es el ascenso. Pese a la intensidad, Borelli destacó el ambiente interno: «Es un grupo muy unido, con respeto mutuo. En un plantel de casi 30 jugadores eso no es fácil de lograr. Y pese a la presión del ascenso y de la hinchada, lo manejan muy bien», un testimonio del éxito en la gestión grupal.
La rehabilitación de la lesión: Una herida psicológica
Si bien una fractura o un desgarro son daños físicos evidentes, el impacto emocional de una lesión grave suele ser subestimado. Borelli lo califica como un momento crítico: «Cuando un jugador se lesiona gravemente, el acompañamiento debe ser inmediato. No se trata solo de buscar soluciones, sino de escucharlo, contenerlo y ayudarlo a enfocarse en su recuperación».
La mente del atleta se enfrenta a un desafío dual: la frustración por la pausa forzada y el miedo a la relesión al volver a la competencia. El psicólogo bahiense advierte que si ese miedo profundo no se aborda y se trabaja en la confianza de forma específica, el rendimiento del jugador puede verse permanentemente mermado, incluso después de recibir el alta médica. La terapia se convierte en una fase más de la rehabilitación.
Cimientos emocionales: El trabajo con los juveniles de Río Colorado y la ABB
La intervención psicológica debe comenzar mucho antes de la élite. Borelli lo lleva a la práctica en su trabajo con las divisiones juveniles del Club Unión de Río Colorado, donde viaja cada quince días, y en las selecciones U13 a U17 de la Asociación Bahiense de Básquet (ABB).
«Con los más chicos empezamos a identificar emociones, reconocer cómo nos afectan y aprender a manejarlas. Desde los 12 o 13 años ya se puede trabajar bien porque los chicos tienen más conciencia de sí mismos,» explica. Esta concientización temprana es un «seguro» de salud mental, permitiendo a los deportistas desarrollar herramientas para gestionar la frustración, el enojo y la desmotivación. El vínculo de confianza, según Borelli, permite notar «enseguida si [los chicos] están tristes, frustrados o desmotivados».
En la ABB, el trabajo es más complejo por la intermitencia de los planteles de selección, que se reúnen una vez por semana. El objetivo cambia de lo individual a lo colectivo: «No buscamos a los 12 mejores, sino al mejor equipo. Necesitamos roles distintos: algunos que anoten, otros que defiendan, y sobre todo que haya cohesión grupal«.
El pendiente en Bahía: Institucionalización y Colegialidad
A pesar de su experiencia y la demanda creciente, Borelli es crítico con el panorama local: «Somos pocos los que trabajamos en este campo. Muy pocos clubes tienen un psicólogo estable, y eso debería cambiar porque la salud mental del jugador es parte del rendimiento.» Bahía Blanca, con su historial de formación de atletas de élite en fútbol y básquet, tiene un camino pendiente en la institucionalización de este servicio.
Además, el especialista señaló una deficiencia en la comunicación profesional: «Sería bueno tener más contacto entre colegas. Hoy cada uno trabaja de manera aislada, y eso limita el crecimiento del área.» La colaboración y el intercambio de experiencias serían clave para un crecimiento más sólido de la disciplina en la ciudad.
En resumen, la entrevista con Franco Borelli deja una enseñanza clara para todo el ámbito deportivo: el rendimiento se decide tanto en el gimnasio y la cancha, como en el diálogo interno del deportista. La frase del profesional, «La salud mental también juega el partido», se consolida como un llamado a la acción para que los clubes de Bahía Blanca integren definitivamente esta área esencial.
