
Santiago Bausili ratificó que el organismo no utilizará fondos públicos para rescatar a deudores del sector privado y confirmó que el desarme de las restricciones cambiarias para empresas seguirá un esquema estrictamente gradual para no desestabilizar la inflación.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ratificó el rumbo de su programa monetario y despejó las especulaciones en torno a un levantamiento acelerado de los controles de cambio o a eventuales planes de asistencia estatal para carteras de crédito en problemas. Las máximas autoridades de la autoridad monetaria confirmaron que la flexibilización del esquema cambiario para las personas jurídicas continuará bajo un régimen de estricta gradualidad y descartaron de plano cualquier tipo de rescate financiero con recursos públicos para mitigar la morosidad de familias o individuos.
Las definiciones estratégicas fueron formuladas por el presidente del BCRA, Santiago Bausili, y el vicepresidente, Vladimir Werning, en el marco de una conferencia de prensa posterior a la difusión del Informe de Política Monetaria (IPOM). Durante la exposición, los funcionarios delinearon las prioridades operativas para la próxima etapa, supeditando la desregulación financiera a la consolidación de las variables macroeconómicas fundamentales.
Gradualismo cambiario para el sector corporativo
Respecto a la salida del denominado «cepo cambiario» para las corporaciones, el Banco Central fundamentó la decisión de sostener los controles vigentes en la necesidad de blindar el proceso de desinflación. De acuerdo con el diagnóstico de la entidad, un desarme abrupto de las regulaciones sobre las cuentas financieras corporativas podría generar shocks de volatilidad que atenten contra el sendero de precios internos.
La prioridad del esquema actual pasará de forma exclusiva por garantizar la fluidez de las operaciones del sector comercial (pago de importaciones y liquidación de exportaciones), postergando la liberalización de los flujos de capitales netamente financieros hasta que las condiciones de liquidez sistémica ofrezcan márgenes de seguridad técnica más amplios.
Solvencia bancaria frente al riesgo de mora
En otro de los ejes más determinantes del informe, Bausili clausuró las expectativas de sectores de ingresos medios y bajos respecto a programas de salvataje público frente al encarecimiento del crédito o el atraso en los pagos de financiaciones particulares. Las autoridades señalaron que la política económica oficial prohíbe el desvío de recursos del erario público para subsidiar compromisos financieros de origen privado.
«No habrá rescates estatales para familias o individuos con atrasos en el pago de deudas», enfatizó el titular del Central, quien respaldó la solidez del sistema financiero local al asegurar que los bancos comerciales cuentan con niveles de previsión y capitalización suficientes para absorber eventuales incrementos en los índices de morosidad sin comprometer la liquidez del mercado.
Remonetización y reservas bajo el ala del FMI
Al ser consultados sobre la velocidad de remonetización de la economía argentina, las autoridades monetarias explicaron que es inviable establecer o prometer un nivel fijo de circulación. El proceso, argumentaron, estará condicionado de manera orgánica por la recuperación genuina de la demanda de dinero por parte de los agentes económicos, la recomposición de la confianza en la moneda local y la evolución general de los niveles de actividad.
Por último, en lo relativo a la gestión de activos externos, el BCRA aclaró que la institución no trabaja bajo una meta autónoma o discrecional de compras de divisas en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). No obstante, remarcaron que se mantienen plenamente vigentes las pautas cuantitativas de acumulación de reservas internacionales netas que fueron comprometidas y convalidadas en las últimas revisiones del acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
