
En un claro movimiento de contrapunto político, la expresidenta Cristina Kirchner recibió al gobernador riojano Ricardo Quintela, uno de los mandatarios provinciales más enfrentados con el presidente Javier Milei, horas después de que el tucumano Osvaldo Jaldo visitara la Casa Rosada. El encuentro, difundido por CFK, buscó dar una señal de unidad del sector más duro del kirchnerismo en medio de la «sangría interna» y el diálogo que el oficialismo mantiene con gobernadores peronistas clave para asegurar apoyo legislativo.
La dinámica de la política argentina se escenificó este jueves con un contraste notable dentro del peronismo, que intenta redefinirse tras la derrota electoral. Por un lado, la expresidenta Cristina Kirchner recibió en su domicilio al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, mientras que, en simultáneo, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, se encontraba con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada.
El cónclave entre Kirchner y Quintela se difundió rápidamente a través de las redes sociales de la expresidenta. En su cuenta de X, CFK detalló los puntos centrales de la conversación: «Hablamos de la situación de las provincias argentinas, gravemente desfinanciadas por la caída de la recaudación nacional, que afecta en forma directa los fondos de coparticipación federal».
Quintela es una figura abiertamente confrontativa con el gobierno libertario, y su reunión con la expresidenta reafirma una posición de resistencia. De hecho, el propio Quintela había reconocido que no fue convocado por el Poder Ejecutivo Nacional debido a su «posición clara y concreta disímil» a la del Presidente.
Los temas de la «unidad K»: desfinanciamiento y obra pública
El comunicado de Cristina Kirchner apuntó directamente a los problemas que, según su sector, genera el ajuste del gobierno nacional en el interior del país. Además del desfinanciamiento, la expresidenta mencionó la «ausencia total de la obra pública, tanto en infraestructura social, como en infraestructura logística».
El encuentro sirvió como una señal política clara para el kirchnerismo: la necesidad de consolidar un frente interno en medio de las tensiones post-electorales y de cara a las próximas discusiones parlamentarias. CFK y Quintela «coincidieron en la necesidad de abordar la discusión en el parlamento del tratamiento del presupuesto nacional que permita dar respuestas a estos problemas».
La estrategia de Milei: dividir el bloque peronista
En paralelo al gesto de unidad K, el gobierno de Javier Milei avanzó en su estrategia de diálogo con gobernadores peronistas moderados para conseguir la gobernabilidad y el apoyo necesario para sus leyes en el Congreso.
La visita de Osvaldo Jaldo (Tucumán) a la Casa Rosada, sumada al acercamiento con Gustavo Sáenz (Salta) y las gestiones con Raúl Jalil (Catamarca), busca «destrabar a los demás gobernadores» y lograr una fractura en los bloques legislativos opositores. Funcionarios del oficialismo apuestan a que los legisladores de Salta y Catamarca, que responden a gobernadores en línea con el diálogo, podrían separarse de las bancadas de Fuerza Patria para terminar de consolidar el apoyo a La Libertad Avanza.
Esta estrategia oficialista busca capitalizar la necesidad de fondos de las provincias, aprovechando el contexto de desfinanciamiento para conseguir adhesiones.
Reorganización interna del peronismo
El movimiento de Cristina Kirchner llega en un momento de fuerte interna en el peronismo alineado con la expresidenta, que busca evitar la «balcanización» del movimiento.
Para intentar sanar las heridas y definir la estrategia a seguir, el sector convocó a una reunión clave para el próximo martes con sus principales dirigentes, incluyendo vicepresidentes y secretarios como José Mayans, Lucía Corpacci, Germán Martínez, Mariel Fernández y Ricardo Pignanelli.
La hoja de ruta del encuentro tiene como objetivos:
- Repasar los resultados de las elecciones.
- «Recuperar el espíritu de cuerpo» y organizar futuras actividades.
- Armar reuniones con diputados, senadores y gobernadores para lo que queda del año, lo que también serviría para «bajar la espuma de la pelea entre la ex mandataria y Axel Kicillof«, gobernador de la provincia de Buenos Aires.
El doble movimiento en el peronismo —la resistencia frontal de Quintela bajo el ala de CFK y la apertura al diálogo de Jaldo con Milei— confirma la profunda división estratégica del movimiento frente al nuevo mapa de poder. La batalla por la lealtad de los gobernadores provinciales es clave para determinar la capacidad de Milei de aprobar leyes estructurales y la fortaleza política del kirchnerismo para ejercer su rol de oposición.
