
La reducción del 50% en los derechos de exportación para la sémola, oficializada por el Gobierno nacional, mejora de manera significativa la competitividad de un producto estratégico para Bahía Blanca, que concentra más del 10% de las exportaciones nacionales.
La sémola elaborada a partir de trigo candeal producida y exportada desde Bahía Blanca se posiciona como una de las principales beneficiadas por la reciente decisión del Gobierno nacional de reducir los derechos de exportación (DEX). La medida, oficializada el viernes 12 de diciembre, estableció una rebaja del 50% en la alícuota, que pasó del 4% al 2%, un dato que pasó casi inadvertido frente a los anuncios vinculados al trigo y la harina, pero que tiene un fuerte impacto regional
La decisión forma parte de la segunda baja permanente de retenciones aplicada en lo que va del año. Mientras que el foco estuvo puesto en el trigo, cuya alícuota quedó fijada en 7,5%, y en la harina, que tributará 3,5%, la reducción para la sémola representa un alivio fiscal considerable para la cadena de valor del trigo candeal.
Un producto estratégico para la región
Según datos de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP), la provincia de Buenos Aires concentra el 87% de la producción nacional de trigo candeal, con 262.602 toneladas sobre un total de 301.842 toneladas. A partir de la molienda de ese grano se obtiene una producción promedio anual de 192.865 toneladas de sémola, un insumo clave para la industria alimentaria, especialmente para la elaboración de pastas secas
En ese contexto, Bahía Blanca ocupa un rol destacado. Tomando como referencia los últimos cinco años, la totalidad de la sémola exportada desde la Argentina salió por el puerto bahiense, lo que equivale al 10,7% de la producción total nacional de este producto. Este dato refuerza la importancia logística y productiva del polo agroindustrial local.
Impacto económico y exportador
La rebaja en los derechos de exportación mejora directamente la rentabilidad de las empresas exportadoras, fortalece la competitividad frente a otros países productores y puede traducirse en un mayor dinamismo de las exportaciones. Para Bahía Blanca, esto implica no solo un beneficio para la industria molinera, sino también un efecto positivo sobre la actividad portuaria, el transporte y el empleo vinculado a la cadena agroindustrial.
Desde el sector destacan que la menor carga impositiva permite planificar con mayor previsibilidad, en un contexto internacional marcado por la competencia y la necesidad de agregar valor a la producción primaria.
Un escenario favorable para el trigo candeal
El trigo candeal, base de la sémola, es un cultivo con fuerte arraigo en el sudoeste bonaerense, adaptado a las condiciones agroclimáticas de la región. La reducción de los DEX aparece, en este marco, como una señal positiva para incentivar su producción y consolidar el perfil exportador del complejo agroindustrial bahiense.
El informe elaborado por el área de Estudios Económicos de la BCP sobre el impacto del Decreto 877/2025 subraya que este tipo de medidas pueden contribuir a mejorar la competitividad de productos con mayor valor agregado, uno de los desafíos históricos del sector agroindustrial argentino
Bahía Blanca y el valor agregado
Más allá de los números, la baja de retenciones para la sémola refuerza el posicionamiento de Bahía Blanca como nodo estratégico en la exportación de alimentos elaborados, consolidando una cadena que va desde la producción primaria hasta la industrialización y la salida al mercado externo.
En un escenario donde el agregado de valor cobra cada vez mayor relevancia, la sémola “made in Bahía Blanca” se perfila como un ejemplo concreto de cómo las políticas fiscales pueden incidir directamente en el desarrollo productivo regional.
