
«Están destruyendo la actividad científica del país y estamos perdiendo capitales que serán muy difíciles de recuperar», asegura la inmunóloga Alejandra Capozzo, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), quien debió desmantelar su propio laboratorio por falta de fondos y sus estudiantes se trasladaron al sector privado o a grupos de investigación en el extranjero.
La revista que publica la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia especifica que la fuerza laboral del CONICET «disminuyó de aproximadamente 11.800 a 10.750 en los últimos 10 meses».
«Las pérdidas incluyen 598 científicos en plantilla y 457 científicos que inician su carrera con becas», detalla la nota de Science, y agrega que «el empleo general en el sector disminuyó un 3,6%, de 75.051 en diciembre de 2023 a 72.355 en septiembre».