
La crisis económica en Argentina no da tregua, y esta vez golpeó al corazón de la gastronomía porteña. Franca y Sál, dos restaurantes reconocidos por la prestigiosa Guía Michelin, cerraron sus puertas de forma definitiva, incapaces de sostener su operación ante el aumento de costos y la caída del consumo.
Franca, ubicado en Palermo y liderado por el chef Julio Báez, era una referencia de la cocina contemporánea argentina. Sál, especializado en cocina nórdica y dirigido por Nicolás Díaz Martini, había logrado destacarse con propuestas únicas y dos menciones consecutivas en la Guía Michelin.
“Este cierre es el resultado de una realidad económica que nos toca profundamente y ya no podemos sostener”, explicaron desde Franca. “Nos duele cerrar, pero es la realidad que nos toca enfrentar”, señalaron desde Sál.
La alta cocina también en crisis
Ambos proyectos habían alcanzado notoriedad por su calidad, creatividad y profesionalismo. Sin embargo, la inflación, los alquileres dolarizados, el encarecimiento de los insumos y la pérdida del poder adquisitivo de los comensales terminaron por hacerlos inviables, incluso con reconocimiento internacional.
Desde el sector gastronómico advierten que estos casos no son aislados, y que tanto restaurantes de alta gama como comercios barriales enfrentan una situación crítica. La incertidumbre económica y la falta de herramientas para mantener márgenes saludables empujan al cierre incluso a los más exitosos.
