
El intendente Federico Susbielles puso en el centro del debate público un problema de larga data en Bahía Blanca: la falta de una planificación integral para la gestión de las aguas pluviales. Según el jefe comunal, durante años se realizaron obras de pavimentación sin un sistema de desagües complementario, una deficiencia que generó graves consecuencias en distintos barrios de la ciudad.
En un diagnóstico directo sobre el estado de la infraestructura hídrica local, el intendente Susbielles sostuvo que en Bahía Blanca “no había un registro de sumideros ni de desagües pluviales”. El intendente señaló que, históricamente, el asfalto se colocó en las calles sin un plan de drenaje adecuado, lo que derivó en la formación de nuevos cauces de agua y, consecuentemente, en «situaciones lamentables en algunos barrios». El propio asfalto, afirmó, terminó funcionando como el único sistema de canalización del agua.
Consecuencias visibles en los barrios
Los dichos del intendente encuentran un eco en la realidad que han enfrentado los vecinos de la ciudad. Barrios como Villa Mitre han sido históricamente afectados por las inundaciones. En marzo de 2025, por ejemplo, las veredas de algunas calles debieron ser demolidas para mejorar el escurrimiento del agua tras una inundación. Las intensas lluvias en ese mismo periodo provocaron daños significativos en la zona, afectando incluso a clubes emblemáticos como Villa Mitre y Olimpo.
La problemática se extiende a otras zonas, como los barrios 9 de Noviembre y Stella Maris, donde los residentes han manifestado en múltiples ocasiones problemas relacionados con la infraestructura de agua y drenaje. Registros de video de inundaciones en marzo pasado muestran el impacto de las precipitaciones en estas áreas, dejando en evidencia las deficiencias del sistema de drenaje urbano.
El plan que nunca fue: la historia del Puente Canessa
El intendente también hizo referencia a la falta de un plan hídrico general para la ciudad. Esta carencia histórica se refleja en el caso del Puente Canessa. La construcción de un embalse en ese punto, sobre el arroyo Napostá, es un proyecto que ha sido propuesto por especialistas desde la década de 1950. La obra, que serviría para controlar las crecidas del arroyo y, al mismo tiempo, como una fuente de reserva de agua, nunca se concretó, a pesar de haber sido considerada durante décadas. Este es un ejemplo concreto de una solución estructural que, durante 80 años, no se materializó.
