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Pérdida de más de 440 mil empleos y cierre de 30 mil empresas en el país

Un análisis pormenorizado basado en los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) revela el impacto económico entre noviembre de 2023 y mayo de 2026. Las pymes sufrieron casi la totalidad de los cierres, mientras que las grandes firmas y el sector industrial lideraron la reducción de personal.

Un panorama general de la contracción laboral y empresarial

El mercado de trabajo y el tejido productivo argentino han registrado un severo retroceso durante los últimos treinta meses. De acuerdo con un informe elaborado en base a la información estadística provista por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), correspondiente al sistema de Seguridad Social, el país sufrió una masiva destrucción de puestos de trabajo asalariados y un cierre generalizado de unidades productivas.

Si se unifica a los trabajadores en unidades productivas (industria, comercio, servicios) con las empleadas de casas particulares, el volumen de empleo privado registrado pasó de 10.486.833 en noviembre de 2023 a 10.045.087 en mayo de 2026. Esto representa una caída total de 441.746 personas fuera del sistema formal, lo que equivale a un promedio de 484 puestos de trabajo destruidos cada día.

En paralelo, la comparación del mismo período muestra una drástica disminución en la cantidad de empleadores, que se redujo de 512.357 a 481.724. Esta contracción significa que bajaron sus persianas 30.633 empresas, arrojando un saldo negativo de 33,5 firmas que dejaron de operar diariamente.

El colapso de los empleadores: los rubros más golpeados

Al analizar la caída del sector empleador, el informe detalla que el Comercio (al por mayor y al por menor, incluyendo reparación de vehículos) fue el segmento más afectado en términos absolutos, con una pérdida de 8.408 empleadores en dos años y medio.

El impacto también fue profundo en otros sectores clave para la economía nacional. El rubro de Servicios de transporte y almacenamiento perdió 6.733 firmas; Servicios inmobiliarios sufrió la baja de 4.098 empleadores; la Industria manufacturera registró 4.020 cierres; Servicios profesionales, científicos y técnicos computó 2.691 caídas, y Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca perdió 2.421 unidades productivas.

Desde una perspectiva relativa porcentual, el sector que registró el mayor impacto fue el de Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales, con un desplome del 17,2% en su cantidad total de empleadores. Lo siguieron Servicios de transporte y almacenamiento (-17,1%), Servicios Inmobiliarios (-13,8%) y Construcción (-9,3%).

Destrucción de puestos de trabajo en unidades productivas

El declive empresarial tuvo su correlato inmediato en las plantillas de personal. En el ámbito de las unidades productivas, la cantidad de trabajadores registrados se redujo un 4,18%. En términos reales, esto implica una pérdida de 411.613 fuentes laborales formales, cayendo de 9.857.173 a 9.445.560 (450 trabajadores menos por día).

La Industria manufacturera fue el sector que más empleo expulsó, registrando una alarmante reducción de 97.312 puestos. Le siguió de cerca el rubro de la Construcción, que suprimió 80.399 empleos. También mostraron retrocesos sumamente significativos el Servicio de transporte y almacenamiento (-72.480) y la Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria (-72.312).

En términos relativos, la Construcción volvió a quedar al tope de los sectores más perjudicados al registrar una caída del 16,8% de su personal registrado, seguida por Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (-15,4%) y Transporte y almacenamiento (-13,5%).

El termómetro social: caída en el empleo de casas particulares

El informe le dedica un apartado especial al sector de trabajadores en casas particulares, al cual define como un termómetro sumamente sensible de la economía doméstica. Al carecer de la protección de grandes empresas o sindicatos fuertes, este rubro reacciona rápidamente ante los ajustes presupuestarios familiares.

Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el sector pasó de 629.660 a 599.527 trabajadores formales. Esto representa la pérdida de 30.133 puestos registrados (casi 36 empleos por día). Los analistas advierten que esta caída es una señal inequívoca de que los hogares han recortado gastos, derivando en que muchas de estas personas pasen a la informalidad («en negro») para no perder completamente sus ingresos.

La asimetría del ajuste: pymes acorraladas y grandes empresas despidiendo

Uno de los datos más reveladores del informe es la clara asimetría en cómo impactó la crisis según el tamaño de las empresas, exponiendo dos realidades distintas entre los cierres definitivos y la reducción de personal.

Por un lado, la mortalidad de las empresas recayó casi de manera exclusiva sobre las pymes. De las 30.633 firmas que desaparecieron, el 99,78% (30.565 casos) fueron empleadores de hasta 500 trabajadores. En contraste, las empresas de más de 500 empleados solo explicaron el 0,22% de los cierres (68 casos).

Sin embargo, al observar la destrucción de puestos de trabajo, el escenario se invierte. La mayor expulsión de asalariados se concentró en las firmas de gran porte. El 61,02% de la caída total del empleo registrado (251.176 puestos) se produjo en corporaciones con más de 500 trabajadores, las cuales redujeron su personal un 5,25%. En contrapartida, las pymes representaron el 38,98% de los despidos (160.437 empleos perdidos), lo que refleja una disminución más moderada del 3,16% en sus dotaciones.

Esto evidencia que mientras las pequeñas empresas llegaron al límite de la asfixia cerrando definitivamente sus puertas, las estructuras empresariales más robustas optaron por fuertes recortes de su fuerza laboral para sostener su operatividad en medio de la retracción económica.

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