
El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, confirmó su renuncia al cargo efectiva el próximo 27 de octubre. Su salida, marcada por motivos de salud y cansancio, acelera una profunda reestructuración en el Gobierno. La Casa Rosada evalúa fusionar las carteras de Justicia y Seguridad en un «Superministerio,» cuyo principal candidato a liderar es el intendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro.
La Sorpresiva Salida y el Balance de una Gestión
El ciclo de Mariano Cúneo Libarona al frente del Ministerio de Justicia de la Nación está a punto de concluir. El prestigioso abogado penalista, quien asumió con la promesa de una reforma profunda del sistema judicial, dejará su cargo el domingo 27 de octubre, un día después de las elecciones legislativas.
La decisión, que circulaba como un rumor insistente en los pasillos de la política, fue confirmada por el propio funcionario, quien argumentó que su partida se debe a una combinación de factores que incluyen «motivos familiares, problemas de salud» —con una operación de rodilla programada para el mes siguiente— y un innegable «cansancio político». En sus declaraciones, Cúneo Libarona manifestó irse «muy feliz» por haber «dejado la vida en la gestión» y prometió seguir colaborando ad honorem con el Gobierno en lo que sea necesario.
Desde su entorno se destaca que el ministro cumplió objetivos clave que formaban parte del plan inicial del Gobierno de Javier Milei. Entre los logros más señalados se encuentran la implementación del Código Procesal Penal Federal en 14 provincias —un paso crucial para modernizar el sistema acusatorio—, la reducción de estructuras en diversos organismos dependientes de Justicia y la sanción de la Ley de Juicio en Ausencia para los acusados por el atentado a la AMIA.
Sin embargo, su gestión deja importantes asignaturas pendientes que recaerán sobre su sucesor. La más relevante es la cobertura de vacantes judiciales a nivel nacional, un proceso que avanza a un ritmo lento y que es fundamental para el funcionamiento del Poder Judicial. Asimismo, la implementación del sistema acusatorio en la Ciudad de Buenos Aires sigue estancada, un punto crítico que el próximo ministro deberá abordar con urgencia.
La Posibilidad del «Superministerio» y el Regreso del PRO
La renuncia de Cúneo Libarona no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un contexto de reordenamiento más amplio del Gabinete Nacional. Se suma a la reciente partida de Gerardo Werthein y alimenta las especulaciones sobre la continuidad de otras figuras, incluido el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, cuya posición sería reevaluada por el presidente Milei después de los comicios.
El movimiento más ambicioso y disruptivo que se evalúa en Casa Rosada es la fusión de los Ministerios de Justicia y Seguridad en una única y poderosa «Supercartera.» Esta unificación no solo implicaría un ajuste en las estructuras burocráticas, sino que también señalaría una nueva dirección política, priorizando el enfoque integral en el combate contra el crimen y la narcocriminalidad.
Para liderar esta eventual megaestructura, el nombre que resuena con mayor fuerza es el de Guillermo Montenegro. El actual intendente de General Pueyrredón (Mar del Plata) es un dirigente con un currículum que lo posiciona excepcionalmente para el cargo: fue juez federal, es una figura de peso dentro del PRO y fue uno de los primeros dirigentes de ese espacio en tejer puentes con La Libertad Avanza (LLA). Su perfil, que combina experiencia judicial con gestión ejecutiva en seguridad, lo convierte en una pieza de consenso entre el ala macrista del Gobierno y el círculo íntimo del Presidente.
Amerio y Monteoliva: Las Piezas Clave de la Nueva Estructura
En caso de concretarse el «Superministerio,» la estructura ya estaría delineada con figuras clave:
- Sebastián Amerio (Secretario de Justicia): El actual Viceministro de Cúneo Libarona, un funcionario de bajo perfil pero de alta influencia, estrechamente alineado con el asesor presidencial Santiago Caputo, escalaría a la Secretaría de Justicia. Amerio, que ya venía manejando gran parte de la gestión diaria de la cartera, ha elevado su perfil público recientemente con declaraciones de «mano dura» en materia penal, como la propuesta de la «perpetua real» (con topes de 50 años de prisión), lo que generó rispideces en el sector judicial, pero es bien visto por el ala más dura de LLA. Su ambición, según fuentes del Gobierno, es posicionarse para una eventual postulación como Procurador General de la Nación, aunque las mayorías parlamentarias para ese nombramiento se presentan como un desafío complejo.
- Alejandra Monteoliva (Responsable del área de Seguridad): El área de Seguridad, que actualmente lidera Patricia Bullrich, quedaría bajo la órbita de Monteoliva. Este movimiento se da en un momento de transición, dado que la propia Bullrich se prepara para dejar el Ministerio el 10 de diciembre y asumir su banca en el Senado de la Nación.
Aunque la orden desde la Presidencia es mantener la calma y no anunciar más cambios hasta después de los comicios, la renuncia de Cúneo Libarona se presenta como el pistoletazo de salida para una reconfiguración de poder. Esta nueva etapa buscaría «ordenar la gestión» tras meses de tensiones internas, y consolidar alianzas con figuras del PRO que aportan la experiencia ejecutiva que el Gobierno libertario busca. La mirada está puesta ahora en el 27 de octubre, la fecha que marcará el inicio del próximo capítulo en el Gabinete de Javier Milei.
