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Retenciones: Buzzi ve “Desesperación” del Gobierno en un Parche Cortoplacista

El ex presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, cargó duramente contra la eliminación temporal de los derechos de exportación, medida que ya finalizó al completarse el cupo de US$ 7.000 millones. El dirigente agrario alertó sobre la “economía anémica” y la compara con los “blindajes” económicos que terminaron en crisis.

 

La reciente y sorpresiva decisión del Gobierno Nacional de fijar en 0% las retenciones (Derechos de Exportación, DEX) a la exportación de granos, carnes bovinas y aviares hasta el 31 de octubre generó un ingreso récord de divisas, pero también una fuerte controversia en el sector productivo. La medida, dictada a través del Decreto 682/2025, estipulaba una doble condición de vigencia: hasta el último día de octubre o hasta que se anotaran ventas al exterior por un total de US$ 7.000 millones, lo que ocurriera primero.

En una movida que subraya la fragilidad financiera, las cerealeras liquidaron el monto total estipulado en tiempo récord, logrando que el beneficio de «retenciones cero» concluyera de manera prematura a solo días de su anuncio, forzando un ingreso de dólares a la caja estatal.

Ante este panorama, Eduardo Buzzi, ex presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA) y una voz histórica del campo, no escatimó en críticas, desmantelando la iniciativa oficial y calificándola como una muestra de la improvisación gubernamental.

El Diagnóstico de Buzzi: Economía Raquítica y Parches

En diálogo con Urbana 93.9, Buzzi afirmó que la medida «sorprendió a todos los productores» y se enmarca en un proceso de «improvisaciones y parches que este Gobierno está haciendo con la economía».

El dirigente fue taxativo al describir la situación económica subyacente: Es una muestra clara de que es una economía raquítica y anémica, que hoy busca no solo del salvataje en Washington, sino también de la disponibilidad de granos de los productores. De ahí se explican estos incentivos”.

Para Buzzi, el objetivo de la política es puramente financiero y cortoplacista: reponer los dólares perdidos para intentar estabilizar un tipo de cambio en crisis. Su advertencia a los productores es clara y dura: aunque ahora haya un incentivo, “no hay dudas de que luego del 31/10 le seguirán chupando la sangre a los productores”. El productor que vendió, lo hizo por «necesidad, no por confianza en este modelo».

Previsibilidad y la Realidad Regional del Sudoeste

La temporalidad y el mecanismo de cupo de la medida representan un revés directo para la planificación productiva, uno de los reclamos históricos del campo. Buzzi utilizó la realidad regional de Bahía Blanca y el sudoeste bonaerense, donde predomina el trigo y el ganado, para ilustrar la dificultad.

“Yo me pregunto cómo se puede planificar un esquema ganadero así, si se necesitan dos años para criar un ternero”, enfatizó. Las decisiones que afectan al sector agropecuario, un sector que opera con ciclos biológicos extensos, no pueden basarse en ventanas de liquidación de divisas de 15 o 30 días. El ex titular de la FAA concluyó que este enfoque es un “fracaso de la política económica para los sectores productivos, menos para los timberos que ahora quieren recuperar los dólares”.

Ecos del Pasado: ¿Una Calma Transitoria?

La crítica más profunda de Buzzi se centró en los paralelismos históricos de la medida. Para el dirigente, la urgencia por conseguir reservas mediante un «incentivo» temporario no es nueva y remite a episodios de inestabilidad que precedieron a grandes crisis.

“Estamos en presencia de un Gobierno desesperado por reponer los dólares perdidos para estabilizar el tipo de cambio. Es una película que ya vimos en 2018 con [Mauricio] Macri y esta misma gente, y por eso fueron al FMI a pedir $45.000 millones de dólares”, recordó, en alusión a la crisis de deuda de ese período.

Incluso fue más allá, comparando la situación con el «blindaje de De La Rúa y Cavallo en agosto de 2001, que luego terminó con la explosión de diciembre». Buzzi advirtió que la calma cambiaria lograda con la inyección rápida de US$ 7.000 millones es transitoria si no se resuelve el problema de fondo, sugiriendo que las maniobras de timing electoral y financiero solo patean la crisis hacia adelante.

Aunque entidades como la Sociedad Rural Argentina (SRA) celebraron la baja, la mayoría del arco político y gran parte de las bases agrarias coincidieron en que la eliminación de retenciones debe ser una política permanente para garantizar previsibilidad y no un mero instrumento de «caja» utilizado ante la desesperación del Banco Central por contener la divisa. El rápido agotamiento del cupo de liquidación confirma que la medida fue un movimiento de ajedrez financiero, más que un cambio estructural para el desarrollo del campo argentino.

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