
Lo que genera debates es, entre otras cosas, el origen del meteorito. Recientemente, un estudio publicado en la revista Science reveló su procedencia: Júpiter.
Precisamente, el asteroide responsable además de dejar un cráter de 180 kilómetros de ancho y 20 de profundidad en la Península de Yucatán, México, dejó sus restos esparcidos por nuestro planeta y los científicos de la Universidad de Colonia (Alemania) pudieron analizarlos.
De este modo, confirmaron que se trataba de un objeto con alto contenido de carbono, y esto descarta la hipótesis de que fuera un cometa o que los restos provienen del vulcanismo.
Estos asteroides, conocidos como Tipo C, “representan los bloques de construcción sobrantes de los planetas de gas y hielo del sistema solar exterior”, sustancialmente diferentes a los de los planetas terrestres que conforman el sistema solar interior y precisamente por eso es fácil rastrear su origen.
También es lo que permitió el desarrollo de nuestra especie. Cuando el asteroide colisionó con la Tierra, no sólo se extinguieron los dinosaurios, sino también los pterosaurios, los reptiles marinos e incluso varias especies de plancton. Sin embargo, los mamíferos sobrevivieron y dominaron nuestro planeta, derivando en la aparición de nuestra especie, hace aproximadamente 300.000 años.
