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La inteligencia artificial llega a la oficina: despidos, reducción de plantillas y el secreto de una revolución laboral

El auge de la Inteligencia Artificial Generativa (GenAI) amenaza los empleos de cuello blanco, a diferencia de otras revoluciones tecnológicas. Grandes tech a nivel global y firmas argentinas ya reportan recortes de personal mientras invierten miles de millones en algoritmos. El fenómeno genera una «adopción silenciosa» y temor entre los profesionales.

La irrupción y rápido avance de la Inteligencia Artificial Generativa (GenAI) ha iniciado una transformación profunda en el mercado laboral, enfocándose en un sector que históricamente se había considerado resguardado: los empleos de oficina y las tareas intelectuales. Mientras que la Revolución Industrial automatizó el trabajo manual, esta nueva ola digital pone en jaque a programadores, analistas y creativos.

Las consecuencias de esta revolución «en la nube» ya son tangibles en el sector tecnológico global. En los primeros meses de 2025, se han registrado más de 60.000 despidos en gigantes como Microsoft y Amazon, quienes paradójicamente se encuentran entre las empresas que más capital invierten en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial. Estas corporaciones están reduciendo sus plantillas humanas (entre 3% y 4% de recortes) para financiar el desarrollo y la implementación de sus propios algoritmos.

 

Impacto en Argentina: incumplimiento y reducción de puestos

 

El fenómeno de la automatización y sus efectos en el empleo también se sienten en Argentina, con firmas de gran envergadura reduciendo personal en el sector de software y servicios digitales.

El Observatorio del Trabajo Informático (OTI) ha señalado a la big tech argentina Globant por reducir su plantilla de personal promovido en 453 puestos entre enero y julio de 2025. Según el director del OTI, Esteban Sargiotto, esta reducción podría implicar una violación a la Ley de Economía del Conocimiento, que exige a las empresas beneficiarias del régimen mantener o ampliar su dotación de personal. Sargiotto agregó que al menos otras 128 compañías, incluyendo QServices y Snoop Consulting, se encuentran en una situación similar. Incluso la fintech Ualá ha llevado adelante recortes en medio de su proceso de automatización interna.

 

Miedo y la «adopción silenciosa»

 

El cambio tecnológico no solo impacta en los números de despidos, sino también en el clima laboral. David Coronel, miembro del Laboratorio Abierto de Inteligencia Artificial (LAIA), describe un escenario de polarización. «En lo laboral notamos dos caras: por un lado, muchísima adopción silenciosa; por otro, mucho temor», afirma el especialista.

Esta «adopción silenciosa» se da cuando profesionales como programadores, ilustradores y otros talentos comienzan a utilizar herramientas de IA «a escondidas, de forma individual, temiendo quedar desplazados si las empresas descubren lo que hacen». El temor a ser reemplazado lleva a muchos trabajadores a utilizar la tecnología para aumentar su propia productividad, pero sin comunicarlo, buscando una ventaja competitiva individual.

 

El futuro del trabajo intelectual

 

Pese al temor generalizado y la ola de despidos, Coronel aporta una visión matizada sobre el alcance de la automatización total. «Solo el 3% de los trabajos son completamente automatizables», aclara, señalando que el reemplazo total es aún limitado y se enfoca en tareas muy específicas y repetitivas.

Para el LAIA, el desafío no es tanto crear inteligencias artificiales más poderosas, sino encontrar mejores formas de usarlas e integrarlas. La consigna para el profesional pasa de la competencia a la colaboración. «En el laboratorio creemos que cualquier trabajador intelectual hoy vale más, no menos, que antes de los modelos generativos,» sostiene Coronel.

La conclusión de esta revolución tecnológica es clara: el nuevo paradigma laboral exige a los profesionales de oficina aprender a convivir con la máquina. La supervivencia y el crecimiento no dependerán de evitar la IA, sino de dominar su uso, transformando las tareas y redefiniendo el valor humano en un entorno donde la productividad y el ahorro impulsados por la automatización son la nueva norma.

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