
La reestructuración de la planta de la empresa Electrolux en Rosario sumó un capítulo crítico tras confirmarse la decisión de discontinuar de manera definitiva la fabricación de heladeras a nivel local. La medida implicará un importante ajuste en la plantilla fabril que podría afectar de forma directa a unos 80 trabajadores del establecimiento ubicado sobre la avenida Batlle y Ordóñez. En la actualidad, el establecimiento cuenta con un personal cercano a las 270 personas y la firma ya se encuentra ejecutando un plan de retiros voluntarios con el objetivo de reorganizar su esquema productivo.
Pese al recorte en sus líneas de ensamblaje, la fábrica rosarina no cerrará sus puertas y continuará operativa concentrándose exclusivamente en la elaboración de freezers y lavarropas. Sin embargo, entre los empleados predomina un clima de profunda incertidumbre y preocupación respecto del nivel de participación que mantendrá la industria nacional en las estrategias futuras de la compañía. De acuerdo a lo descrito por el delegado gremial Adrián Cartazzo, la situación interna es sumamente compleja y varios operarios evalúan sumarse al régimen de retiros ante el temor de que más adelante se produzcan desvinculaciones bajo condiciones menos favorables.
Este proceso de achicamiento en la planta no es un hecho aislado, sino que forma parte de un repliegue paulatino que se extiende desde hace varios años. En sus períodos de mayor nivel de actividad, el predio industrial de Rosario llegó a emplear a más de 700 trabajadores. Con el paso del tiempo, el establecimiento atravesó sucesivos esquemas de suspensiones, recortes de personal y la baja de otras líneas históricas de producción, como fue el caso de la línea de cocinas.
El panorama general para los fabricantes nacionales de electrodomésticos presenta un marco cada vez más adverso, impulsado por el proceso de apertura comercial y el sostenido incremento en el ingreso de productos importados, principalmente desde China, mercado que cuenta con marcadas ventajas de escala y costos. En ese sentido, esta misma semana el Gobierno nacional oficializó la finalización de una investigación antidumping sobre lavarropas importados desde el país asiático sin fijar derechos adicionales, lo que consolida un escenario de altísima competencia para la producción local. Aunque dicha medida no genera despidos inmediatos de forma directa, sí condiciona las determinaciones estratégicas de la empresa sobre qué bienes conviene continuar fabricando en Argentina y cuáles resulta más rentable abastecer desde plantas del exterior.
A pesar de las modificaciones anunciadas, la firma no contempla por el momento el cierre definitivo de su predio en Rosario: las líneas de fabricación de lavarropas y freezers se mantienen operativas y el pago de salarios se ha cumplido con normalidad. No obstante, la gran incógnita de la comunidad productiva regional radica en la escala que tendrá la fábrica en el mediano y largo plazo. Para la mano de obra fabril, los proveedores de insumos y el entramado industrial de la zona, el volumen de actividad futura será determinante, ya que una mayor sustitución de bienes nacionales por unidades terminadas del exterior reducirá drásticamente la demanda de empleo e insumos regionales.
