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La crisis laboral en una imagen: diez cuadras de fila para conseguir 40 puestos de trabajo en Ezeiza

Una distribuidora de fiambres convocó a aspirantes para incorporar personal ante la apertura de un nuevo local y recibió a cientos de candidatos que hicieron hasta seis horas de fila en busca de una oportunidad de empleo registrado.

Una convocatoria de búsqueda de personal realizada por una empresa distribuidora de fiambres en el partido bonaerense de Ezeiza dejó expuesta una postal cruda y elocuente sobre las severas dificultades que atraviesa el mercado de trabajo en la Argentina. Cientos de personas formaron una fila continua de aproximadamente diez cuadras de extensión con la ilusión de postularse a tan solo 40 puestos de trabajo vacantes, en el marco de una jornada en la que muchos aspirantes debieron soportar esperas de hasta seis horas a la intemperie para poder entregar en mano sus currículums vitae.

La búsqueda laboral fue organizada por la firma Cabaña Santa Marta, una reconocida empresa distribuidora del rubro alimenticio que cuenta con diversas sucursales y que actualmente se encuentra ultimando los detalles para la inauguración de un nuevo punto de venta y atención en la localidad de Ezeiza. La compañía había comenzado a difundir la búsqueda de personal a través de sus canales oficiales en la red social Instagram el pasado 7 de octubre, solicitando como requisito que los interesados se presentaran de manera presencial en la sede de calle Reconquista 654. Las exigencias formales eran mínimas y accesibles: ser mayor de 18 años y acudir con una copia impresa del currículum.

Sin embargo, la respuesta ciudadana desbordó por completo cualquier tipo de previsión organizativa previa por parte de los responsables de la firma. Desde las primeras horas de la mañana, comenzaron a concentrarse en el lugar cientos de trabajadores desocupados, personas despedidas en los últimos meses y jóvenes en busca de su primera oportunidad dentro del circuito laboral. La impredecible extensión que adoptó la fila a lo largo de las arterias del barrio obligó a la empresa a disponer de personal de logística interna para ordenar la fila, organizar el ingreso y atender a quienes esperaban ser entrevistados.

A diferencia del predominio de los canales de postulación digital que caracterizan a las búsquedas laborales en la actualidad, la distribuidora optó deliberadamente por recibir los perfiles en formato físico y presencial. Representantes de la firma explicaron que el objetivo central era conocer a cada candidato cara a cara y entablar un breve contacto directo. Al mismo tiempo, reconocieron de forma abierta que la masiva cantidad de personas que acudió al llamado superó holgadamente sus proyecciones, luego de que la publicación original se viralizara rápidamente a través de grupos de redes sociales y aplicaciones de mensajería.

Las historias detrás de la fila: desempleo, changas y precariedad

A lo largo de las diez cuadras de espera, las historias personales de los aspirantes dieron cuenta de un denominador común: la pérdida constante de ingresos estables, los recientes despidos en diversos sectores de la industria y el comercio, y la marcada dificultad para acceder a empleos bajo relación de dependencia formal. Entre la multitud se mezclaban trabajadores con vasta experiencia que subsisten mediante tareas informales y jóvenes que aún no han logrado ingresar al mercado laboral.

Uno de los testimonios recolectados fue el de Andrés, un joven de 24 años procedente de la vecina localidad de Monte Grande, quien relató que llevaba cinco meses ininterrumpidos en situación de desempleo. Su última experiencia laboral había sido en una empresa del rubro de la limpieza, pero explicó que debió alejarse debido a que la remuneración percibida resultaba insuficiente para cubrir los costos básicos de vida. Asimismo, en la fila aguardaba Walter, de 44 años, quien tras desempeñarse durante casi cuatro años en tareas operativas de mantenimiento perdió su puesto de trabajo y en la actualidad sobrevive realizando changas ocasionales.

La problemática del empleo joven y la precariedad también ocuparon un lugar protagónico durante la jornada. Fabricio Moreno, de 21 años, contó que su último empleo formal había sido en una pizzería, lugar del que se desvinculó debido a irregularidades en las condiciones de trabajo y a reiterados atrasos en la liquidación de sus haberes. Desde aquel momento, el joven busca de forma incansable una nueva oportunidad para aportar ingresos al sostén económico de su grupo familiar, remarcando que ante la falta de certezas debería continuar recorriendo calles en busca de empleo.

En la misma línea se expresó Magalí, una joven de 25 años que acumulaba cuatro años de experiencia desempeñándose como despachante en un comercio del rubro gastronómico en la zona de Ezeiza. Su testimonio reflejó la realidad de miles de personas que, aun contando con ocupaciones informales o de pocas horas, se ven forzadas a buscar activamente nuevos horizontes laborales que les garanticen remuneraciones acordes al costo de la canasta básica y una estabilidad a mediano plazo.

La masiva jornada de recepción finalizó con una nómina de postulantes infinitamente superior a las 40 vacantes disponibles. En los próximos días, el área de recursos humanos de la distribuidora deberá llevar a cabo el proceso de selección definitiva sobre las miles de carpetas recibidas, mientras que la enorme mayoría de los vecinos que se acercaron con sus currículums continuarán en la búsqueda de una salida laboral, en un evento que puso de manifiesto de forma indiscutible la profunda demanda de trabajo que atraviesa a la zona sur del conurbano bonaerense.

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