
La reconocida cocinera y creadora de contenido Paulina Cocina volvió a quedar en el centro de la escena mediática tras reavivar una de las polémicas más divertidas y discutidas de la gastronomía argentina: su desprecio absoluto por la chocotorta. Su tajante postura generó un intenso debate durante su paso por el programa televisivo Otro día perdido.
La conversación se encendió cuando el conductor Mario Pergolini recordó las críticas que la especialista en cocina había realizado tiempo atrás sobre el tradicional postre elaborado con galletitas de chocolate, dulce de leche y queso crema, invitándola a profundizar sus argumentos al aire.
El rechazo al postre como símbolo nacional
Sin dudarlo ni un instante, la cocinera ratificó sus dichos anteriores y elevó la apuesta con declaraciones contundentes. «Lo vuelvo a decir, y me vuelvo a calentar con este tema. Me da vergüenza que sea el emblema de algo… Que haya una pastelería que abra en otro país y diga: ‘Le hago la chocotorta’. No puede ser un emblema», expresó con firmeza, cuestionando que un plato sin cocción y de preparación tan simple represente la identidad culinaria de la Argentina a nivel internacional.
Pergolini respaldó el planteo de la invitada y confesó públicamente que nunca logró comprender el fanatismo desmedido que despierta el postre entre los argentinos.
Voces encontradas en el estudio
La controversia no tardó en dividir las aguas entre el resto de los invitados y panelistas del ciclo. Por un lado, Evelyn Botto se sumó a la postura crítica al señalar que la preparación «ni siquiera es una torta», avalando la mirada de la cocinera.
En la vereda opuesta, Agustín «Rada» Aristarán asumió la defensa del clásico popular. El humorista y músico argumentó que el éxito masivo de la receta se explica desde un lugar sensorial básico: «El paladar lo entiende perfectamente», justificando su vigencia en las mesas de cumpleaños y reuniones familiares.
Hacia el cierre del debate, Paulina aclaró que su cuestionamiento no apunta a desmerecer el postre como opción hogareña, sino al rol de representación cultural que se le otorga. Según su perspectiva, para fechas especiales o celebraciones prefiere una torta tradicional de bizcochuelo, sugiriendo que ese tipo de repostería artesanal debería recuperar el protagonismo en la gastronomía nacional.
