
En un escenario de bonanza para el sector agropecuario y con una cosecha récord, los trabajadores rurales representados por la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) salieron a las rutas para denunciar la precariedad de sus salarios, que, aseguran, rozan niveles de indigencia. Un importante grupo de manifestantes se congregó este lunes en la Ruta Nacional 33, acceso norte a Bahía Blanca, para visibilizar su descontento ante una «paritaria conflictiva».
La protesta, que interrumpió una de las arterias viales más importantes que conecta el Puerto de Bahía Blanca con Rosario y atraviesa la fértil llanura pampeana, tuvo como eje la crítica a la propuesta salarial recibida. «Con aumentos del 0%, 1% y 1% para los próximos meses y una suma fija no remunerativa de apenas $8.000, la oferta resulta absolutamente insuficiente», manifestaron los dirigentes locales de UATRE, rechazando de plano lo que consideran «salarios de miseria» y la convalidación de la «explotación».
Desde el gremio, se expusieron cifras que ilustran la cruda realidad del sector: «Hoy un peón general percibe un salario mínimo de $828.764, muy por debajo del costo de vida, que en mayo superó los $1.100.000 para una familia tipo». Esta disparidad salarial, según la UATRE, «refleja con crudeza cómo el actual modelo económico castiga a quienes sostienen el trabajo rural en condiciones cada vez más precarias», mientras el gobierno nacional insiste en mantener la inflación «con los salarios como principal ancla».
A pesar del buen momento que atraviesa el sector ganadero, con altos precios de la carne en dólares, y una cosecha agroexportadora sin precedentes, la UATRE denuncia que la situación salarial de los trabajadores rurales contrasta fuertemente con la rentabilidad del campo. La manifestación en la estratégica Ruta 33 buscó precisamente poner en el centro del debate público la urgencia de mejorar las condiciones laborales y salariales de los peones rurales.
